El acceso a agua segura está transformando la realidad de más de 31.000 personas de la ruralidad en Ecuador en lo que va del año. En provincias como Carchi, Azuay, Cotopaxi, Morona Santiago, Chimborazo, Sucumbíos, Tungurahua y Manabí, comunidades que durante años convivieron con fuentes contaminadas hoy cuentan con sistemas de agua potable que marcan un antes y un después en su calidad de vida.
La intervención de Sumar Juntos, programa de Banco Pichincha, en alianza con organizaciones implementadoras, ha permitido que 56 comunidades rurales mejoren sus condiciones de acceso a agua segura. Actualmente, se han construido y rehabilitado 51 sistemas de agua potable, beneficiando de manera directa a 8.050 familias.
De ellas, 2.061 personas accedieron por primera vez en su vida a agua potable.
Para José Luis Álvarez, presidente de Sumar Juntos de Banco Pichincha, el acceso al agua potable es una herramienta estructural de transformación social.
“Cada sistema construido representa salud, dignidad y oportunidades. Nuestro compromiso es contribuir a mejorar las actividades diarias de muchas familias en las comunidades, asegurando que el acceso al agua sea un derecho garantizado y no un privilegio”, señala.
En el país, seis de cada diez familias que habitan en zonas rurales aún no tienen acceso seguro a agua potable. Para muchas de ellas, obtenerla implica caminar largas distancias, destinar varias horas al día o asumir costos que afectan su economía familiar.
Frente a esta realidad, Sumar Juntos impulsa alianzas con organizaciones técnicas en cada territorio para consolidar un modelo que integra infraestructura adecuada, participación comunitaria y un compromiso compartido que garantiza no solo el acceso, sino una gestión responsable y el cuidado de las fuentes hídricas primarias.
Además, el programa contribuye a dinamizar la economía local mediante la contratación de mano de obra comunitaria para la construcción y mantenimiento de los sistemas, fortaleciendo capacidades técnicas y promoviendo corresponsabilidad en el cuidado del recurso.
El resultado: nuevas oportunidades, mejores condiciones de vida y un futuro más digno para miles de familias ecuatorianas.
