Acompañar sin imponer, escuchar sin presionar y orientar sin decidir. Ese es el principal desafío que enfrentan madres y padres cuando sus hijos se encuentran ante una de las decisiones más importantes de su vida, la elección de una carrera universitaria.
La incertidumbre es real y ampliamente investigada. De acuerdo con PISA 2022 (OCDE), el 44 % de jóvenes en América Latina entre 15 y 18 años no logra identificar con claridad una expectativa profesional, una señal de que muchos llegan al final del colegio sin referentes suficientes para proyectar su futuro.
Para la Mtr. Soledad Enderica, experta en admisiones de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), este escenario exige cambiar el rol tradicional de las familias.
“En esta transición, los padres deben convertirse en acompañantes del proceso, no en quienes toman la decisión. Elegir carrera requiere autorreflexión, tiempo y espacios adecuados para reconocer intereses y habilidades”, explica.
Acompañar sin presionar: el primer paso
Uno de los errores más comunes es concentrar toda la conversación sobre la carrera en los últimos meses del bachillerato. La prisa suele generar ansiedad y decisiones poco reflexionadas.
“No todos los estudiantes saben qué estudiar al graduarse. Forzar una respuesta inmediata puede provocar angustia o rechazo”, advierte.
La recomendación es abrir diálogos tempranos, no en el último año de bachillerato sino a sus inicios. Evitar interrogatorios, comparaciones o frases como “ya deberías saber qué estudiar”. Es mejor formular preguntas abiertas: ¿Qué temas te llaman la atención?, ¿qué disfrutas hacer?, ¿en qué te sientes capaz? Esto ayuda a los jóvenes a reconocerse a sí mismos.
Mirar más allá de las carreras conocidas
Otro desafío es el desconocimiento de la diversidad de opciones académicas disponibles. Muchos jóvenes solo consideran un número limitado de carreras, generalmente las más tradicionales.
“Las familias pueden ayudar a visibilizar habilidades que los estudiantes no siempre reconocen y ampliar el panorama de posibilidades”, señala la especialista. Este proceso implica observar, escuchar y acompañar, sin reducir la elección a expectativas familiares o económicas.

Cuando decidir toma más tiempo
Tomarse un tiempo no necesariamente es un retroceso. Bien orientado, puede convertirse en una etapa de descubrimiento.
“Un año sabático con sentido, cursos de preparación o experiencias formativas pueden aportar claridad vocacional”, explica Soledad.
Aquí aparece una necesidad clave: contar con espacios estructurados de orientación, que combinen reflexión personal, información académica y acompañamiento profesional.
Acompañamiento PUCE
En respuesta a esta necesidad, la PUCE ha desarrollado espacios de preparación para la vida universitaria, pensados no solo para reforzar conocimientos académicos, sino para guiar a los estudiantes en la construcción de su proyecto personal.
Estos procesos incluyen:
- evaluaciones especializadas,
- orientación vocacional,
- análisis de la oferta académica y
- actividades que fortalecen la autonomía, la disciplina y el manejo de la frustración, competencias esenciales para la etapa universitaria.
Un componente distintivo son las Charlas con Profesionales, en las que alumni PUCE comparten sus trayectorias académicas y laborales, acercando a los jóvenes y a sus padres, a distintas realidades profesionales, ampliando su comprensión del mundo del trabajo. Adicional los jóvenes pueden tener una experiencia universitaria anticipada mediante visitas al campus, laboratorios, bibliotecas y clases demostrativas.
De forma complementaria, el Centro de Psicología Aplicada ofrece el servicio de sesiones de acompañamiento psicológico y orientación vocacional individual, dirigidas a estudiantes que atraviesan procesos de ansiedad, indecisión persistente o tensiones familiares asociadas a la elección de carrera.
Este acompañamiento se articula con la oferta académica de la PUCE. Contamos con 61 programas de grado, pensadas para lo que hoy necesita el mundo y el país.
“Cuando el estudiante cuenta con información, acompañamiento y tiempo, la elección de carrera deja de ser una carga y se convierte en un proceso consciente”, afirma Soledad.
Estos esfuerzos se reflejan en los resultados. La PUCE ocupa el primer lugar en empleabilidad en Ecuador, según el QS World University Rankings 2026, y siete de cada diez graduados se encuentran trabajando tras culminar sus estudios.
Elegir bien no significa elegir rápido. Significa hacerlo con información, apoyo y respeto por el proceso personal de cada joven. En ese camino, la familia, junto a espacios de orientación especializados, cumple un rol decisivo para que la vida universitaria inicie con sentido y convicción.
