CEO

Florencia Burneo: Courtyard by Marriott Quito Airport redefine la hotelería aeroportuaria en Ecuador

Courtyard by Marriott Quito Airport es el nuevo hotel, cercano a la terminal aérea Mariscal Sucre, arranca con una ocupación cercana al 60% y lidera tarifas en su segmento, marcando una nueva dinámica en la hotelería ejecutiva.

Florencia Burneo, Gerente General Courtyard by Marriott Quito Airport.
Florencia Burneo, Gerente General Courtyard by Marriott Quito Airport. (Cortesía)

Courtyard by Marriott, de Grupo Sixstar, abrió sus puertas al público en enero de 2026 con una inversión aproximada de USD 7 millones y la generación de 55 empleos directos durante su primer año de operación. El hotel cuenta con una ubicación estratégica ya que se encuentra a pocos pasos de la terminal del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre.

Esta apertura marca la llegada del primer Courtyard by Marriott a la ciudad de Quito y representa un nuevo hito para Grupo SIXSTAR Hotels, presente en Quito, Guayaquil, Cuenca y Galápagos, consolidándose como uno de los grupos de hospitalidad con mayor crecimiento y diversificación en el país.

Este proyecto, desarrollado en alianza comercial con Corporación Quiport, concesionario a cargo de la gestión integral del aeropuerto de Quito, es una iniciativa orientada a mejorar la experiencia integral de los viajeros.

En esta conversación CEO a CEO, Florencia Burneo, quien fue gerente del proyecto y ahora de la operación hotelera, comparte una mirada profunda sobre inversión, operación, competitividad y el futuro del sector hotelero en el país.


¿Cómo se enmarca este nuevo hotel dentro de la estrategia de expansión del grupo?

—Este hotel representa nuestra octava operación. Históricamente, hemos trabajado principalmente con la marca Wyndham, pero identificamos una oportunidad clara de diversificar nuestro portafolio y captar un segmento que no estábamos atendiendo: el cliente Marriott.

Decidimos apostar por Courtyard porque es una marca muy enfocada en el viajero ejecutivo, que prioriza eficiencia, ubicación y rapidez. Ese perfil encaja perfectamente con la dinámica de un aeropuerto, donde el tiempo es un factor crítico.

Además, el hotel responde a una necesidad específica del mercado: viajeros en tránsito que requieren estadías cortas, eficientes y con altos estándares de calidad. Por ejemplo, hay pasajeros que llegan en la noche, descansan unas horas y toman su vuelo al día siguiente. En ese sentido, el producto está diseñado para responder a una lógica operativa muy clara.

Florencia Burneo, Gerente General Courtyard by Marriott Quito Airport, y Hernán Cueva, CEO Metro Ecuador.
Florencia Burneo, Gerente General Courtyard by Marriott Quito Airport, y Hernán Cueva, CEO Metro Ecuador. (Óscar Ayo)

¿Qué diferencia estratégica aporta Marriott?

—El principal valor está en su ecosistema global. Marriott Bonvoy es uno de los programas de fidelización más robustos del mundo, y eso se traduce directamente en demanda.

La cantidad de socios que recibimos diariamente es realmente impresionante. Esto permite que el hotel no dependa únicamente del mercado local, sino que se alimente de una red global de viajeros que ya confían en la marca y buscan activamente este tipo de productos.

Ese flujo internacional es clave, porque estabiliza la ocupación y permite mantener una tarifa promedio alta. En otras palabras, la marca no solo posiciona el hotel, sino que funciona como un canal de distribución global altamente eficiente.

¿Cómo fue el proceso de desarrollo del hotel?

—Fue un proceso exigente. Marriott es una marca muy rigurosa en términos de estándares, diseño y operación. Para cumplir con esos lineamientos, trabajamos con arquitectos certificados por la cadena, lo cual es fundamental porque son profesionales que ya conocen los requerimientos específicos de la marca.

De hecho, fuimos el primer hotel construido bajo el nuevo prototipo de Courtyard, lo que implicó un proceso de aprendizaje conjunto. Esto nos permitió no solo adaptarnos a sus estándares, sino también aportar retroalimentación que fue útil para la propia marca en el desarrollo de futuros proyectos.

Iniciamos la construcción en enero de 2025 y logramos terminarla en diciembre. A mediados de ese mes comenzamos una fase de preoperación, y el 1 de enero de 2026 abrimos oficialmente, con resultados que han superado nuestras expectativas iniciales.

¿Cuál fue la inversión del proyecto?

— La inversión fue de aproximadamente 7 millones de dólares. Sin embargo, más allá del monto, lo relevante es el impacto que genera.

Durante la fase de construcción llegamos a emplear hasta 250 personas en el punto más alto del proyecto. Actualmente, en operación, contamos con alrededor de 45 colaboradores, y proyectamos llegar a 55 conforme crezca la ocupación.

Adicionalmente, el hotel genera encadenamientos productivos importantes con proveedores locales, tanto en servicios como en abastecimiento. Es decir, no se trata solo de una inversión en infraestructura, sino de un motor económico que dinamiza su entorno.

Nuevo Courtyard by Marriott
Nuevo Courtyard by Marriott Sr. Andrés Pachano, Director Ejecutivo Grupo Sixstar; Etzon Romo, Secretario de Desarrollo Productivo del DMQ; Francis Segovia, Directora Financiera, Corporación Quiport; Florencia Burneo, Gerente General Courtyard by Marriott Quito Airport; Emilio Uzcátegui, Concejal del DMQ (Cortesía)

¿Cómo ha sido el arranque operativo?

—Ha sido muy positivo. Iniciamos con una proyección de ocupación del 40%, pero en las primeras semanas ya estamos cerca del 60%.

Además, estamos liderando la tarifa dentro de nuestro segmento, lo cual es un indicador muy relevante. Esto significa que el mercado está reconociendo el valor del producto, tanto por su ubicación como por su calidad y respaldo de marca.

En hotelería, el equilibrio entre ocupación y tarifa promedio es clave. Cuando logras una buena combinación de ambos factores, el resultado es una operación rentable. En nuestro caso, ese balance se ha dado desde el inicio, lo que es una señal muy positiva para el negocio.

¿Qué rol juega la ubicación dentro del aeropuerto?

—Es absolutamente determinante. Hoy el tiempo es el recurso más valioso para el viajero, y este tipo de ubicación elimina variables de riesgo.

Literalmente, el viajero cruza la calle y está en el aeropuerto. En un contexto como el de Quito, donde el tráfico puede ser impredecible y los tiempos de traslado pueden variar significativamente, esto se convierte en un valor agregado muy importante.

Además, el perfil del cliente está dispuesto a pagar por esa eficiencia. No se trata solo de precio, sino de conveniencia, seguridad y optimización del tiempo.

¿Cómo se distribuye la demanda entre turismo y negocios?

—En el caso del hotel del aeropuerto, es más difícil segmentar claramente porque muchos viajeros están en tránsito hacia destinos como Galápagos o el Oriente.

Sin embargo, en nuestro hotel principal estimamos que alrededor del 15% corresponde a clientes corporativos directos. El resto de la demanda está muy influenciado por canales digitales y reservas individuales.

¿Qué tan relevante es el canal digital en la operación?

—Es fundamental. Más del 50% de las reservas llegan a través de plataformas relacionadas a la industria.

En paralelo, Marriott también genera un volumen importante de reservas directas a través de su ecosistema digital, lo que fortalece aún más la operación.

Esto obliga a los hoteles a tener estrategias muy claras en precio, distribución y visibilidad digital, porque el cliente tiene acceso inmediato a comparar opciones.

¿Cómo ha evolucionado el turismo en Ecuador en los últimos años?

—El 2025 fue un punto de inflexión. Vimos una recuperación clara tanto del turismo de placer como del corporativo.

Además, surgió un fenómeno interesante: los eventos masivos, especialmente conciertos. Estos eventos han tenido un impacto directo en la ocupación hotelera, generando picos muy altos en la demanda. Son eventos que movilizan miles de personas en pocos días, lo que activa toda la cadena de valor: hoteles, restaurantes, transporte y servicios.

Incluso los hoteles del aeropuerto se benefician, porque hay diferentes tipos de comportamiento del viajero. Algunos prefieren hospedarse cerca del evento, mientras que otros priorizan la logística y eligen el aeropuerto para asegurar su salida al día siguiente.

¿Cuál es la proyección para el sector en el corto y mediano plazo?

—Somos optimistas. Creemos que el turismo seguirá creciendo, impulsado por eventos internacionales, inversión extranjera y conectividad aérea.

Sin embargo, es fundamental manejar el crecimiento con responsabilidad para evitar desequilibrios en el mercado.

¿Qué aprendizajes deja este proyecto?

—Que Ecuador tiene un enorme potencial, pero necesita consistencia. Las inversiones llegan cuando hay confianza, y esa confianza se construye con estabilidad, seguridad y una narrativa positiva del país.

El turismo es una industria compleja, pero con un alto potencial de impacto económico y social.

No es un negocio sencillo, pero bien gestionado puede generar valor sostenido en el tiempo, tanto para los inversionistas como para el entorno en el que se desarrolla.

Lo Último