Un caso estremecedor sacude a la opinión pública. La Policía Federal Argentina capturó a un hombre de 59 años, acusado de someter a su propia hija a un calvario de abusos sexuales durante casi tres décadas. La víctima rompió el silencio motivada por su pareja y reveló una historia de terror que incluye hijos-nietos y amenazas.
Una denuncia que tardó 27 años en llegar
Según el medio “La Nación” la investigación inició formalmente en 2023. Una mujer, armándose de valor y con el apoyo de su actual compañero sentimental, se presentó ante las autoridades para exponer a su padre.
Según el expediente, el calvario comenzó cuando ella tenía apenas seis años. “Todo inició con tocamientos indebidos”, relató la denunciante. Sin embargo, la violencia escaló dramáticamente durante su adolescencia.
“A los 15 o 16 años comenzaron las violaciones reiteradas. De hecho, a los 16 quedé embarazada de mi hijo mayor, quien hoy ya tiene 15 años”, confesó la víctima en un testimonio desgarrador.
El miedo y la manipulación como cárcel
¿Por qué calló tanto tiempo? La respuesta revela el control psicológico que el agresor ejercía. Según la declaración, la víctima temía quedar desamparada tras la muerte de su madre, quien presuntamente conocía la situación pero falleció de cáncer sin intervenir.
Además, el acusado utilizaba el chantaje emocional: amenazaba constantemente con suicidarse si ella acudía a la policía. Para evitar los ataques, la mujer aseguró que recurría a estrategias desesperadas, como “fingir dolores intensos” para que su padre detuviera las agresiones.

Lamentablemente, el horror se extendió a la siguiente generación. La mujer denunció que su hijo mayor también fue víctima de abusos por parte de su abuelo durante siete años.
Operativo y captura en Entre Ríos
Cuando la hija finalmente confrontó a su padre y le advirtió que lo denunciaría, el sujeto se dio a la fuga. Tras meses de pericias psicológicas y recolección de pruebas contundentes, la justicia actuó.
El juez de la causa ordenó su detención el pasado 1 de septiembre. Finalmente, detectives del Departamento Federal de Investigaciones (DFI) localizaron y arrestaron al prófugo en la provincia de Entre Ríos, poniendo fin a décadas de impunidad.


