La escaladora rusa Natalia Nagovitsyna, de 47 años, quedó atrapada el 12 de agosto en lo alto del Pico Pobeda (también conocido como Jengish Chokusu, 7 439 m) después de fracturarse una pierna durante el descenso. Lo que al inicio parecía un desafortunado accidente, hoy ha desatado críticas, acusaciones y una investigación legal.
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La acusación que sacude al ascenso
El alpinista ruso Alexander Ishchenko afirmó en una entrevista con Moscow Online que el ascenso de Nagovitsyna fue “una trampa al resto del grupo”, y cuestionó la prudencia de aventurarse en la montaña con una lesión como una doble fractura. “Creo que ningún guía normal acompañaría a una persona que sufrió una doble fractura hace dos meses... no se puede ir a la montaña en ese estado”, expresó, calificando su decisión como “total imprudencia”.
Fallidos intentos de rescate y tragedia en altitud
Desde que sufrió la lesión, se intentó rescatarla en múltiples ocasiones: escaladores voluntarios, drones y hasta helicópteros militares fueron empleados, pero el clima extremo —con tormentas, nevada intensa y temperaturas bajo cero— bloqueó las operaciones.
En el camino, el alpinista italiano Luca Sinigaglia, que la intentaba ayudar, falleció. Por el momento, los rescates han sido suspendidos.
Investigaciones en marcha
El Ministerio del Interior de Kirguistán ha iniciado una investigación preliminar. Se evalúa la posible responsabilidad de la empresa turística que organizó el ascenso, su autorización para realizar una expedición con una persona lesionada, y el rol de los guías.
El Comité de Investigación de Rusia anunció la coordinación de nuevas acciones para intentar otra operación, aunque los especialistas advierten que técnicamente es casi imposible evacuar a alguien desde esa altitud y en esas condiciones extremas.