Con el grito, “¡Vivos se los llevaron y vivos los queremos!, este 23 de diciembre de 2024, familiares y ciudadanos se congregaron en Quito y Guayaquil para exigir justicia y la pronta aparición de cuatro menores desaparecidos desde el 8 de diciembre en el sector de Las Malvinas, al sur de Guayaquil. Los niños, identificados como Josué e Ismael Arroyo, de 14 y 15 años; Saúl Arboleda, de 15; y Steven Medina, de 11, salieron a jugar fútbol y no regresaron a sus hogares.
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En Quito, al menos tres plantones fueron convocados en distintos puntos de la ciudad. Organizaciones sociales y de derechos humanos participaron activamente en estas manifestaciones, demandando celeridad en las investigaciones y la aparición con vida de los menores.


En Guayaquil, los familiares de los niños desaparecidos realizaron un plantón frente a la Fiscalía, solicitando que el caso sea tratado como una desaparición forzada y que las investigaciones permanezcan en la ciudad. Fernando Bastias, del Comité Permanente de Derechos Humanos de Guayaquil, acompañó a las familias en su demanda de justicia y reparación.



En el programa “Así Amaneció” de Radio City, el ministro de Defensa, Giancarlo Loffredo, explicó que la patrulla militar que estuvo involucrada en la desaparición de los cuatro menores había actuado bajo la sospecha de un presunto robo. Aseguró que la patrulla había encontrado a los adolescentes en medio de una situación sospechosa, lo que provocó su detención.


Las autoridades han emitido declaraciones sobre el caso. El presidente Daniel Noboa afirmó haber ordenado a las Fuerzas Armadas colaborar plenamente con la justicia y respetar el carácter técnico de la investigación de la Fiscalía, asegurando “cero impunidad, sea quien sea”.
Por su parte, el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jaime Vela, expresó su compromiso de no interferir en las investigaciones ni encubrir hechos irregulares, descartando cualquier participación de la fuerza pública en la desaparición de los menores.
Este caso ha generado una profunda conmoción en la sociedad ecuatoriana, que exige respuestas claras y acciones contundentes por parte de las autoridades para esclarecer la desaparición de los cuatro niños y garantizar que situaciones similares no se repitan en el futuro.