Tejedoras de paja toquilla mantienen la tradición en Azuay

El arte de este tejido nació en la Costa ecuatoriana, Manabí, con el asentamiento Tolita, pero fue un grupo de descendientes de esta cultura quienes llegaron a Cuenca para enseñar este arte y desde ahí el sombrero de Paja Toquilla es parte de la identidad azuaya.

Por Adela Araujo
Tejedoras de paja toquilla mantienen la tradición en Azuay

Cientos de tejedoras de Paja Toquilla del Azuay festejaron hoy, 5 de diciembre de 2017, un año más de la declaratoria del tejido del sombrero de paja toquilla como un Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, designación realizada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) en el año 2012.

El Parque Calderón, fue el escenario para que las conocidas tejedoras demostraran su habilidad con la fibra natural y a la vez comercialicen la variedad de artículos que se realizan.

Blanca Guambaña, es una de las tejedoras de la provincia del Azuay, que ha dedicado más de 50 años a la elaboración de estos codiciados sombreros y ahora dicta clases en el Eco museo Municipal Casa del Sombrero.

“Todos los tejidos son diferentes, cada zona y tejedora tiene su experiencia, sin embargo todos tratamos de conseguir un sombrero de alta calidad”, dijo Guambaña.

A decir de muchas de las aprendices de “Doña Blanquita”, sentarse a tejer y ver formas es entretenido y más aún cuando se quiere aprender algo nuevo.

Entre varias tejedoras coinciden que un sombrero de paja toquilla puede estar listo en días como en meses, sin embargo, mientras más trabajado, más costoso.

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