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Noticias 23/05/2021

Joven perdió su pierna luego de contraer una grave infección en un jacuzzi

Lo que empezó como una tarde de diversión entre amigas en medio de la pandemia, terminó con una joven de 25 años en una sala de urgencias, con un respirador y con un oscuro pronóstico: su pierna tendría que ser amputada.

Se trata de Lauren Briggs, una joven británica proveniente de Corringham, Essex. Ella, acudió una noche a la casa de sus amigas para disfrutar en un jacuzzi. Luego, se fue a dormir con un poco de nauseas, pero no le dio mucha importancia. Sin embargo, al día siguiente se despertó sin poder respirar y estuvo luchando por obtener algo de aire para llamar a alguien, hasta que un amigo la encontró en el piso de su habitación, jadeando.

La trasladaron a una unidad de cuidados intensivos donde recibió oxígeno por 48 horas hasta que lograron estabilizarle. Sin embargo, le informaron que padecía de septicemia meningocócica por infección sanguínea, una potencialmente mortal.

La sepsis meningocócica es una enfermedad que progresa rápidamente en el cuerpo y puede llevar al shock y al fracaso multiorgánico en escaso periodo de tiempo. Se sabe que se origina por una bacteria llamada Neisseria meningitidis, aunque una persona se puede infectar de diversas formas, tanto por el aerosol nasal de alguien infectado o el contacto con superficies infectadas.

Cuando recobró la conciencia Lauren dijo que sus pies se veían de color negro, por lo que le hicieron varios injertos de piel de su muslo izquierdo, para reconstruir sus pies, pero al final no pudieron salvar su pierna derecha ni sus dedos del pie. Había que amputarle la pierna debajo de la rodilla.

Cuando ya pasó el peligro, los médicos le explicaron a Briggs que pudo haber contraído esta infección a través de un pequeño corte en su pie mientras estaba en el jacuzzi. “Los jacuzzis están llenos de bacterias, por lo que es probable que esa haya sido la causa”, explicó Lauren, según Daily Mail.

Lauren fue dada de alta el 30 de abril de este año, tras haber permanecido más de tres meses en el hospital. Trasladó sus cosas de la vivienda de su madre hacia un alojamiento especializado para personas que usan silla de ruedas y como su enfermedad le dejó una discapacidad grave del habla, ya no pudo seguir ejerciendo como recepcionista.

“Solo quiero vivir una vida lo más normal posible; mi siquiera tengo una prótesis todavía. Antes de esto, siempre estaba en movimiento, casi nunca me sentaba y ahora tengo que depender de la gente para hacer cualquier cosa. Se siente como si estuviera atrapado dentro de mi propio cuerpo y solo quiero salir”, expresó la joven tristemente.

Actualmente Briggs recibe donaciones para mantenerse hasta que encuentre la forma de volver a rehacer su vida y ayudar a adaptar su casa para su silla de ruedas.

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