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María Fernanda Espinosa, optimista a las elecciones a la Asamblea General de la ONU

María Fernanda Espinosa se enfrenta este martes a Mary Elizabeth Flores, embajadora de Honduras ante Naciones Unidas, en unos comicios de los que saldrá la próxima presidenta de la Asamblea General.

La canciller de Ecuador, María Fernanda Espinosa, llega con «gran optimismo» a las elecciones por la Presidencia de la Asamblea General de la ONU, un cargo desde el que aspira a motivar a los países de todo el mundo para que actúen ante los grandes desafíos internacionales.

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Espinosa se enfrenta este martes a Mary Elizabeth Flores, embajadora de Honduras ante Naciones Unidas, en unos comicios de los que saldrá la próxima presidenta de la Asamblea General.

En una entrevista con Efe, la canciller asegura que en los últimos días ha recibido promesas de apoyo de numerosos países y considera que el «panorama es tremendamente positivo para el Ecuador».

El motivo principal, subraya, es el rol internacional desempeñado por el país, su contribución al fortalecimiento del multilateralismo y el éxito de su reciente presidencia del Grupo de los 77 más China.

Espinosa y Flores defendieron el pasado mes de mayo sus programas en conversaciones con los Estados miembros, en medio de una carrera que ha provocado un choque diplomático entre los dos países.

La Presidencia de la Asamblea General corresponde cada año, por turno, a una región determinada y en esta ocasión recae -a partir del próximo septiembre- en América Latina y el Caribe.

En contra de lo habitual, Latinoamérica llega dividida a estas elecciones y sin un nombre de consenso.

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Honduras llevaba años trabajando en su candidatura y defiende que Quito se había comprometido en 2015 a respaldar sus aspiraciones, algo que niega el Gobierno ecuatoriano.

Espinosa admite que «quizá el escenario ideal habría sido ir con un solo candidato», pero defiende que eso fue «imposible» al no lograrse un acuerdo en la región para aprobar la candidatura hondureña, lo que llevó a Ecuador a presentar una «alternativa».

Aunque el voto en las elecciones del martes es secreto, varios países latinoamericanos han adelantado ya su postura, dejando claro que la votación dividirá a la región, con algunos como Venezuela respaldando a Espinosa y otros como Colombia o Brasil a Flores.

Esa fractura no preocupa demasiado a la canciller ecuatoriana, que considera que su país ha llevado a cabo una campaña transparente y positiva y que cree que, tras la elección, «las cosas tienen que volver a su cauce» en la región.

De ganar Espinosa, Ecuador sería el primer país en repetir al frente de la Asamblea General, fuera de sesiones especiales, acabando con una tradición que dura décadas.

Para la jefa de la diplomacia ecuatoriana, ello no debería restar posibilidades a su candidatura, pues conforme pasan los años es necesario que este tipo de entendimientos sean «flexibilizados porque los escenarios son distintos».

Espinosa explica que está tratando de trasladar al resto de países tres grandes mensajes: el primero, que es necesario «fortalecer el multilateralismo»; el segundo, que es urgente que la ONU muestre capacidad para responder a los principales retos globales; y el tercero, que Naciones Unidas necesita «acercarse a la gente» y conectar sus decisiones directamente con los ciudadanos.

Como presidenta, apunta, su papel sería el de «generar puentes de diálogo» y consensos, pero a la vez «liderar y motivar a los Estados para que tomen decisiones sobre los temas más importantes de la agenda», que van desde las políticas de desarrollo al clima, pasando por la resolución de conflictos o las migraciones.

Su campaña, sin embargo, se ha encontrado con críticas desde sectores de la oposición de Ecuador, que la semana pasada presentaron firmas para solicitar un juicio político contra la canciller.

Espinosa asegura que respeta el rol de control político y fiscalización de la Asamblea Nacional, pero considera que la iniciativa opositora es «una pena».

«Hay un intento de la oposición política en Ecuador de opacar la candidatura. Incluso de privilegiar una candidatura de otro país por ciertas coincidencias de tipo ideológico», señala. EFE

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