¿Quiénes eran las brujas de la Edad Media?

Las brujas de la Edad Media no eran malas y feas. Más bien eran mujeres generadoras de un conocimiento específico. Incluso, cuando predominaba un modelo social masculino, el saber de las brujas fue considerado amenazante.

Por Metro Ecuador

Hechiceras, seres del diablo, leen el futuro en las cartas o poseen poderes sobrenaturales. Ese es el concepto que en la actualidad tenemos de las brujas. Sin embargo, las brujas de la Edad Media eran vistas de otra manera.

Las brujas de la Edad Media no eran malas y feas. Más bien eran mujeres generadoras de un conocimiento específico. Incluso, cuando predominaba un modelo social masculino, el saber de las brujas fue considerado amenazante.

Para civilizaciones ancestrales, la figura de una bruja o una hechicera no tenía nada que ver con un carácter negativo; al contrario, ellas eran las designadas para guiar a pueblos completos y alejarlos de fuerzas oscuras que por diferentes razones amenazaran la integridad de un individuo o un grupo de personas.

Conocimiento de las brujas en la Edad Media era respetado

Según Norma Blazquez Graf, Doctora en Filosofía del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, los conocimientos de las brujas "eran valorados, respetados y considerados importantes y necesarios, pero se les fue desprestigiando y asociando con la idea de que no poseían sabiduría de mujer, sino que un ser maligno les otorgaba poderes, y todo lo que sabían y practicaban era debido a un pacto con el Diablo".

En una entrevista con La Jornada, Blazquez Graf indicó que las burjas, además "eran parteras, alquimistas, perfumistas, nodrizas o cocineras que tenían conocimiento en campos como la anatomía, la botánica, la sexualidad, el amor o la reproducción, y que prestaban un importante servicio a la comunidad".

La especialista añadió al medio que las brujas conocían de plantas, animales y minerales, y creaban recetas para curar, lo cual fue mal interpretado por los grupos dominantes del medievo. Por ese motivo fueron perseguidas y condenadas a muerte.

"Las elites eclesiásticas, políticas y económicas, que se consolidaban en aquellos tiempos, comenzaron a desarrollar un modelo social muy masculino y consideraban que el saber que las mujeres tenían, especialmente en sexualidad y reproducción, representaba una amenaza", dijo la experta.

Con información de culturacolectiva.

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