¿Qué son los colectivos armados de Venezuela?

Las organizaciones populares o de base han sido sinónimos de movimientos de izquierda en todos los países de América Latina

Imagen por: AGENCIAS
¿Qué son los colectivos armados de Venezuela?

La palabra colectivo refiere a un grupo de personas que tienen intereses comunes y que se encargan de implementar estrategias de trabajo, ejecutarlas, organizarlas y administrarlas entre los integrantes de una localidad para lograr un beneficio común. En Venezuela los colectivos son asociados con la violencia, las armas y el miedo por muchas personas afectas a la oposición. Refiere Angelica Lugo, periodista de El Nacional que los colectivos “muestran sus dos lados a los vecinos: intimidan y roban. También organizan las colas de los servicios públicos y hacen alarde de su labor social, siempre amparados en sus armas” Cotiza es centro de operaciones de 100 colectivos de Caracas

Las organizaciones populares o de base han sido sinónimos de movimientos de izquierda en todos los países de América Latina. A comienzo de los años 2000 en Venezuela eran conocidos como círculos bolivarianos, sin embargo grupos que se autodenominan colectivos existen desde los años 60, procedentes de la lucha armada y recibían la etiqueta de ”ñángaras”. El colectivo Ali Primera de Monte Piedad nació en 1989, después del «Caracazo».

Bajo el paragua de “colectivo” se confunde a grupos como las Comunas,  UBCH (Unidades de Batalla Bolivar Chavez), Consejos Comunales, Círculos de Buen Vivir o de Lucha Popular. Sin embargo, cada organización tiene diferentes formas y objetivos que van desde obras sociales o de propaganda política hasta acciones paramilitares. El auge de los colectivos en Venezuela sin duda aumentó con la llegada del ex presidente Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana.

“El Gran Polo Patriótico, creado en 2011 e integrado por 28 Consejos Patrióticos Sectoriales, cuenta con 10.810 colectivos y movimientos sociales compuestos por 35.543 personas. La finalidad y naturaleza de estos grupos es motivo de debate. Mientras el gobierno y sus seguidores aseguran que tienen exclusivamente fines culturales, ideológicos y pacíficos, hay denuncias y evidencias gráficas de peso que relacionan a algunos de ellos con labores de control político parapolicial y con su participación en la represión violenta de protestas pacíficas que se han generado desde el pasado 12 de febrero y que han causado 33 muertos y 1.736 detenidos” explica Franz von Bergen en el trabajo “Colectivos y poder”

En barriadas populares como el 23 de Enero, Catia y Petare, estos grupos son vistos con autoridad y respeto por las “leyes” que han infundido. En un momento Hugo Chávez los denominó como “El brazo armado de la revolución”. La Piedrita, Los Tupamaros, Carapaica y Alexis Vive, son los más representativos actualmente.

La Piedrita, nacío el 26 de diciembre de 1985 ideado por Valentín Santana y Carlos Ramírez. En su portal web Colectivo La Piedrita explican que su trabajo de base está “inspirado en el bien colectivo” para resolver los problemas en materia de seguridad, cultura, deporte, social y económicos.

Uno de los más mencionados actualmente por su participación en las protestas de febrero y marzo son Los Tupamaros o  Movimiento Revolucionario Tupamaro. Es una organización política de tendencia marxista-lenilista, que tomó su nombre del grupo uruguayo Tupamaros. Sus orígenes datan del año 1989, tras el Caracazo. En 1998, respaldaron la candidatura a presidente de Hugo Chávez.

Tras el golpe del 11 de abril de 2002, y la muerte de Alexis González Revette, militante de la Coordinadora Simón Bolívar, nace el Colectivo Alexis Vive. En su blog (Alexis Vive Carajo) se describe como “una organización política de cuadros, con trabajo de masas que realiza una amplia labor social a través de la concientización del pueblo en general”.

El Movimiento Revolucionario de Liberación Carapaica. Sus líderes, los comandantes Murachí y Oswaldo Arenas, afirman que se consideran revolucionarios y que comparten la visión del “plan socialista de desarrollo económico y social.

Estos colectivos no están amparados por la constitución, pero el gobierno nacional los apadrina. El sociólogo Luis Cedeño y director de la ONG Paz Activa, en una entrevista a un medio digital explicó que “Los colectivos tienen que tener recursos para financiarse. Podría venir del Estado, que apoya a los colectivos en general, porque también están los colectivos culturales. No quiero decir que los recursos que el gobierno le da a los colectivos se usan para comprar armas. Simplemente digo que hay colectivos que se desvían para tener funciones policíacas y militares”.

En un trabajo realizado por El Nuevo Herald de Miami, donde se entrevistó a Anthony Daquín, ex asesor de seguridad del Ministerio de Interior y Justicia. Daquín comentó que los recursos que reciben los colectivos “Son recursos que vienen disfrazados a través de ayuda. Algunos de ellos provienen del denominado Frente Francisco de Miranda (agrupación de militantes chavistas), pero también provienen de alcaldías bajo control del régimen, e incluso de la propia PDVSA”.  El Nuevo Herald: Los colectivos, orden y terror chavista en Venezuela

La nueva Ley para el Desarme y el Control de Armas y Municiones, no incorporó ninguna disposición para prevenir la creación de grupos armados o colectivos ni para desarmar a los que ya existen.

Los defensores de estos grupos alegan se dedican a la formación política, a la cultura, al deporte, a la música, a la salud, a la educación, a la mejora de la vivienda, refiere Pacha Guzmán en “Los colectivos venezolanos de la fantasía a la realidad” de Maurice Lemoine. En ese mismo texto, Juan Contreras, el diputado suplente del PSUV y director de la Coordinadora Simón Bolívar, señala: «La oposición no soporta que las personas defiendan el proceso. Entonces necesita estigmatizar, criminalizar a las organizaciones sociales que han crecido al calor de la Revolución Bolivariana, como las comunidades, los consejos comunales, y sobre todo los colectivos, que no son otra cosa que el pueblo organizado».

Los colectivos en Caracas no solo han recibido armas de parte del Gobierno, como lo ha denunciado la oposición, también han sido dotados de motocicletas, equipos de comunicaciones, sistemas de vigilancia y toda la autonomía para ejercer control y autoridad en los cerros de Caracas, donde la Policía tiene vedado el ingreso. Así lo explica en un trabajo El País de Colombia Así operan los ‘colectivos’, las fuerzas paramilitares chavistas de Venezuela y además concluye que estos “grupos paramilitares”, como los llamó el líder opositor Henrique Capriles, se han extendido por todo el país con el beneplácito del Gobierno y la complicidad de la Fuerza Armada, atacando y amenazando a quienes manifiestan su inconformismo con el modelo socialista que dejó el expresidente Chávez.

Fuente: runrun.es 

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