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Tony Castro, el nieto modelo de Fidel que mostró cómo la moda pudo sobrevivirlo

El nieto de Fidel y sus contemporáneos muestran que en Cuba sí hay moda. Una que muestra las grietas del régimen ideológico que impuso su abuelo y el contraste simbólico e irónico de la vida de muchos cubanos de a pie.

Chanel hizo su histórico desfile en Cuba en mayo y se conoció que el fallecido dictador Fidel Castro tenía un nieto que como todo millennial privilegiado, mostraba su deseo de modelar. Tony Castro, de 19 años, ya participaba en editoriales hechos en la isla, como el hecho por el fotógrafo Brian Canelles.

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Y también estuvo como espectador en el desfile hecho por Karl Lagerfeld, mas no en su pasarela. Dos hechos que mostraban cómo, a pesar de las restricciones cotidianas del régimen, la moda en la isla y su apertura hacia el mundo, se daban precisamente a través de este canal.

Tony,  hijo de Antonio Castro y Lisette Ulloa (y calco sorprendente de su abuelo) , no ha vivido en las mismas precarias condiciones que las de muchos de sus compatriotas. Su padre mismo, hijo menor de Fidel, es vicepresidente de la Federación Cubana de Béisbol y la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol. Tony es médico y es  criticado en Cuba por sus lujos y sus viajes.

El colmo de la ironía: en un país donde muchos cubanos tienen que recurrir al mercado negro para cubrir sus necesidades y donde la ropa importada es un tesoro y se vende cara y con modelos atrasados (el gobierno prohibió venderla en 2013), el nieto de Fidel es por ahora la cara más conocida y el símbolo principal de una industria y una corriente cultural que no pudo aplastar el régimen.

La moda en Cuba, a pesar de Fidel

Para que Tony pudiera modelar, se necesitaba de una industria que contra todo pronóstico ha sobrevivido. Alina Fernández, la hija rebelde de Fidel, fue la primera en modelar en el país. Lo hizo precisamente para La Maison, la casa de moda más reconocida de Cuba, fundada en 1982. El último reducto de la vida pre-revolucionaria que evocaba más a los tiempos de Batista. Tiene tiendas de departamentos, café, pianos y también, un lugar donde se han realizado desfiles de moda y donde hay una industria nacional que pese a todo, se ha mantenido.

Y por «todo», es lo que ha pasado con la preferencia de los cubanos, por ejemplo, por la ropa importada que el gobierno de los Castro no ha podido parar como modelo exitoso de  negocio. También con lo sucedido en el «Periodo Especial», una de las peores crisis económicas que afrontó la isla en 1994 y que casi aniquiló la industria textil. Pese a eso, existen diseñadores cubanos. Y existe, sí, la Semana de la Moda en Cuba. De hecho, este año tuvo su segunda versión.

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El mismo gobierno auspició el evento y fue Dámaso Crespo, Presidente de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA), quien la auspició. Hubo 40 desfiles de moda y 13 diseñadores. Y aunque los  creadores que si bien solo se conocen en la isla, tratan de unir un mundo vedado para los cubanos con su propia identidad y la apertura por la que han luchado, muchos, muchísimos años antes de que Fidel desapareciera. 

Todo, reflejo de un dilema cultural que se ve entre este tipo de eventos y el hecho de que los ciudadanos de pie vean a las marcas estadounidenses como bienes atesorables y a revistas de moda como Vogue como ventanas al mundo mientras que rechazan ropa nacional que no quieren lucir o que ni siquiera pueden conseguir. Y por supuesto, en medio están los creadores que resisten, como las viejas casonas y los cubanos mismos, a todos los embates que trajo el gobierno de Castro.

Quien ahora aboga por la moda cubana es la Oficina Nacional de Diseño (ONDi). Su directora, entrevistada por la periodista Maya Quiroga, de Cuba Hora, mostraba precisamente la situación descrita. Insistía en que el diseño debía ocupar los derroteros económicos que la isla tenía por delante y ser una alternativa para su crecimiento económico.

Pero que sin duda, las propuestas de diseño y la industria tenían que unirse y consolidarse, para ser una alternativa viable que el ciudadano de a pie pudiera ver cercana a su realidad y no tan lejana como ese desfile de Chanel que se presentó en pleno centro de su capital.

Sin embargo, desde Tony y sus contemporáneos, se ve cómo los jóvenes han querido acercarse a la moda, a pesar de la situación de su país

El primer bloguero de moda en Cuba

El nieto de Fidel apareció posando en el editorial ‘ART is EASY Photography’ junto a quien es quizás el bloguero de moda más reconocido (y el único) de su país: Miguel Leyva, creador del sitio «ThisisThis», de 21 años y quien fue famoso por ser el cronista insider del desfile de Karl Lagerfeld en su país.

Y aunque tiene solo 819 seguidores en Facebook, es una rara avis al mostrar que en su nación sí existen jóvenes interesados en la moda, en el mundo, en el arte y en hallar la belleza en su atuendo. Todo, a pesar de las condiciones que impulsan a muchos de sus compatriotas a lanzarse en balsas o a irse en penosas travesías para huir de un régimen aplastante. Él y la revista Garbos (para la que ha posado y para la que trabaja), quizás son otros de los símbolos de un grupo que muestra cómo, a pesar de todo, pueden existir industrias creativas en Cuba y cómo pueden expresarse, incluso a través de editoriales en moda.

De todos modos, Miguel es uno de los pocos cubanos (y quizás personas en el mundo) que puede lucir un look entero de Paco Rabbane y Adidas. Uno de los pocos cubanos a quien el régimen del abuelo de su amigo no ha perseguido por ser como es. Uno de los pocos que muestran una Cuba que necesita encontrarse a través de lo que quiere proyectar y de lo que realmente es, más allá de un desfile que parecía un cuento simbólico metido en una realidad que no toca a muchos de los cubanos que hoy ven con tristeza, alivio o resignación la muerte de quien les dictó incluso cómo vestirse, por más de cincuenta años.

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