Crin de caballo es la base de las artesanías de Guangopolo

Por Darío Morán

Los habitantes de la parroquia de Guangopolo ubicada en la zona del Valle de los Chillos, en Pichincha, han heredado de generaciones pasadas la habilidad para la elaboración de artesanías en base a la crin del caballo.

Este sector es la cuna de decenas de tejedores que utilizan la crin del caballo como materia prima no solo para cedazos, sino para joyas y adornos para el hogar, de una gran delicadeza.

Este es un material muy resistente y, bien tratado se parece al hilo de nailon, pero con las ventajas de ser natural y amigable con el ambiente.

Los pasos para convertirlo en la base de este arte van desde el corte de la crin, el lavado para eliminar impurezas, la separación hebra por hebra hasta obtener un guango y el teñido. Todos los pasos se hacen a mano y demandan varias horas de dedicación. 

Una vez tratada, la crin está lista para convertirse en aretes y collares, ideales para lucir en una ocasión especial, pues se puede apreciar la calidad del trabajo manual y la complejidad del tejido.

Por ello, la comunidad no renuncia a su trabajo histórico y una  muestra de ello se expuso la semana pasada en el Centro Cultural Parroquial de Guangopolo, en la  Exposición Artesanal El Cedacero, con el principal objetivo de que “no se pierda el cedazo”, dijo Leonor Cuje, artesana del lugar.

“Nosotros como artesanos queremos que se mantenga a futuro, que las personas que nos visitan admiren la elaboración de manillas, cintillos, correas, cinturones en crin de caballo y que venga la gente y disfrute de la actividad artesanal de Guangopolo, señaló.

    Un total de 12 artistas se reúnen en el Centro Cultural para exponer y vender sus creaciones, como parte de una  iniciativa colectiva que busca preservar la memoria social y hacer que se conozca.

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