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6 reflexiones que deja la masacre de Niza

El terror se ha vuelto a apoderar de Francia. Casi un centenar de personas, 84 según el último balance oficial, han muerto en Niza tras ser arrolladas por un camión durante los festejos del 14 de julio, fiesta nacional francesa que conmemora el asalto a la Bastilla. Se trata del tercer ataque de gravedad tras los ocurridos en París en enero y en noviembre de 2015 y hay una serie de claves que se pueden extraer de lo acontecido.

1. No se pueden evitar o prevenir todos los ataques
Francia lleva varios meses en estado de emergencia, los controles de seguridad han aumentado considerablemente y sin embargo ha vuelto a sufrir un ataque contundente. ¿Por qué? Sencillamente porque es absolutamente imposible controlar cada acción que realiza cada ciudadano.
Los servicios de inteligencia trabajan duramente para evitar y desarticular cualquier iniciativa que conlleve un riesgo para la seguridad nacional y lo cierto es que hay numerosas veces en las que se adelantan a sus planes, pero no hay manera de poder evitar que un hombre que actúa en solitario coja un camión y empiece a atropellar gente.


2. Los ataques se pueden producir con cualquier cosa, no solo con armas

Cuando se produce un atentado estamos acostumbrados a imaginar que se trata de potentes armas de fuego o tiroteos, pero nada más lejos de la realidad. Los ataques se pueden producir de cualquier manera: ya sea con un coche bomba, un camión que arrolla gente o con una persona que armada con un cuchillo retiene a gente en contra de su voluntad.
De hecho, ya en el año 2010, la revista Inspire, editada por Al Qaeda, explicaba cómo usar un vehículo como arma de destrucción masiva. El consejo era usar un camión robusto con cuchillos en el frontal; una forma de matar que el atacante de Niza usó con éxito.
Hasta el momento, en los dos atentados anteriores en Francia hubo tiroteos, pero por ejemplo en países como Irak, Egipto o Turquía se usa a menudo el coche bomba.


3. La amenaza es global; puede haber ataques en cualquier lado

Niza (Francia), Bagdad (Irak), Estambul (Turquía), Orlando (Estados Unidos), Lahore (Pakistán), Bruselas (Bélgica), París (Francia). Es la lista en orden cronológico hacia atrás de los principales ataques que se han producido en los últimos meses. A ellos habría que añadir Siria y Nigeria, entre otros, que sufren atentados con frecuencia.
La conclusión principal al leer los nombres de esas ciudades es que el terrorismo en el año 2016 es global y puede ocurrir en cualquier punto del planeta, tal y como demuestran los hechos.

4. Aumento de los lobos solitarios
Hay dos organizaciones terroristas que actúan fundamentalmente a nivel internacional que son el Daesh (conocido popularmente como ISIS o Estado Islámico) y Al Qaeda y además luego hay muchas otras que actúan a nivel regional o local según sus capacidades.
Un fenómeno que se está observando en los últimos meses es el aumento de los lobos solitarios, esto es personas que simpatizan con los grupos extremistas, pero que no reciben órdenes de nadie y son ellos mismos los que planean y ejecutan los ataques.
Así ocurrió en la matanza de Orlando por ejemplo y parece, aunque aún no se sabe con certeza, que ha pasado exactamente lo mismo en Niza. Y lo cierto es que es mucho más difícil ser capaz de prevenir y anticiparse a los lobos solitarios que a una organización.


5. Solo somos conscientes de esto cuando hay ataques cerca

Se producen atentados a diario en el mundo que, ya sea por los países en los que ocurre o ya sea por el escaso número de víctimas, no tienen ningún tipo de repercusión en los medios occidentales. Según datos del Departamento de Estado de Estados Unidos, en el año 2015 hubo 11.774 ataques (una media de 32,2 diarios) en el mundo, con Irak, Afganistán y Pakistán como lugares en los que se producen más.
En noviembre de 2015 en París murieron 137 personas, una cifra bastante modesta si la comparamos con las 28.328 víctimas que hubo en todo el planeta por atentados terroristas a lo largo del año.

6. Francia tiene un grave problema de integración de sus inmigrantes de segunda generación
En los tres ataques que ha habido en Francia entre 2015 y 2016 se ha cumplido el mismo patrón. Los atacantes eran inmigrantes de segunda generación, esto es ciudadanos de pleno derecho francés, nacidos en el país y cuyos padres llegaron como inmigrantes décadas atrás. ¿Por qué personas que han nacido en el país, que se han criado en los colegios galos y han vivido como franceses toda la vida se vuelven contra el país que los acogió?
Una de las principales razones es que sufren marginación y rechazo y nunca se integran en una sociedad que muchas veces les es esquiva, tal y como cuenta la película ‘La clase’.

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