El pasado 17 de mayo del 2019 se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión Arterial. Metro conversó con el doctor Marlon Aguirre Espinosa, cardiólogo del Hospital Metropolitano, a cerca de este tema. El objetivo es que las gente conozca más sobre esta patología, conocida por muchos como el “enemigo silencioso”.

¿Qué es la hipertensión arterial?

De acuerdo a las guías internacionales de cardiología, la hipertensión arterial se define cuando una persona tiene cifras de tensión arterial superiores a 140/90 mmHg en dos o más tomas realizadas en el dos o más consultas médicas, recordando que la cifra normal es de 120/80 milímetros de mercurio (mmHg).

Existen dos tipos de hipertensión arterial: La primaria que representa el 90-95% de todos los casos. En esta no se identifica una causa exacta que genere la elevación de la tensión arterial; pero, sí existen factores de riesgo que influyen en la misma; tales como: ‘No modificables’: edad y herencia familiar de hipertensión; y ‘Modificables’: estrés, consumo excesivo de alcohol, tabaquismo, escasa o nula actividad física, sobrepeso/obesidad. Además, niveles altos de lípidos (grasas en la sangre), diabetes mellitus, trastornos respiratorios durante el sueño como ronquidos o apnea del sueño (cese temporal de la respiración) entre otros.

Hipertensión en adultos jóvenes

La hipertensión secundaria, representa el 5-10% de todos los casos y puede detectarse incluso antes de los 25 años de edad. En estas personas, la presión arterial se eleva a causa de trastornos endocrinológicos: hiper o hipotiroidismo; excesiva producción de hormonas llamadas ‘catecolaminas’ y que se producen al existir un tumor hiperfuncionante localizado principalmente en las glándulas suprarrenales. Enfermedades vasculares (coartación de aorta o estenosis renovascular), entre otras, dice el vocero.

De acuerdo a la edad del paciente con hipertensión arterial, se puede presumir el tipo de hipertensión o incluso su etiología, por ejemplo: las personas entre 30 y 55 años, que al ser adultos jóvenes, tienen mas riesgo de tener factores de riesgo anteriormente mencionados. Mismos que pueden ser modificados y controlados, generando así un descenso de las cifras de tensión arterial.

Hipertensión en personas mayores a 55 años

También existe otro grupo de personas hipertensas. Aquellos mayores a los 55 años, donde la causa principal de la hipertensión es el endurecimiento de la aorta. Esto representa el inicio del envejecimiento cardiovascular.

La hipertensión arterial es el “enemigo silencioso” que lesiona a órganos como el cerebro, el corazón, los riñones y la retina provocando un deterioro de su función que, al llenar a estadios terminales, puede constituir la causa de la muerte del paciente.

De igual manera, la hipertensión arterial es causa de enfermedad vascular periférica, aneurisma de aorta, infarto del miocardio, arritmias cardíacas. También, de eventos cerebro-vasculares e insuficiencia renal.

Como todo en medicina y en salud, la forma más efectiva de curar, es tener una “cultura de prevención” lo cual inicia con un chequeo cardiológico oportuno, mismo que no importa la edad del paciente, es decir, desde niños hasta adultos mayores aparentemente sanos, deberían realizarse un chequeo cardiológico, para identificar cifras de tensión arterial y/o anormalidades asociadas, que al ser descubiertas, deberán ser tratadas oportunamente.

Tratamiento de la hipertensión

Respecto al tratamiento de la Hipertensión arterial existe el farmacológico y no farmacológico; siendo los dos complementarios.

El primero, es conocido ampliamente por los cardiólogos, fármacos destinados a la reducción de cifras tensionales y efectos bioquímicos favorables, que generan protección de órganos como corazón, riñón y cerebro.

El tratamiento no farmacológico se enfoca en los cambios de estilo de vida tales como: disminución del consumo de sal, abolir el consumo de alcohol y tabaco, evitar el sobrepeso/obesidad y el consumo de grasas saturadas (de mala calidad). Evitar el excesivo consumo de carbohidratos. Elegir práctica deportiva regular evitando así el sedentarismo.

En resumen los problemas cardiovasculares pueden ser prevenidos y tratados adecuadamente gracias a la corresponsabilidad de las personas, cuidadores de salud, cardiólogos, sistemas de salud pública y privada, todo esto encaminado a tener una población saludable.

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