El convento de San Francisco tiene su propia "receta" para el Miércoles de Ceniza

¿Alguna vez te has preguntado cómo se prepara la iglesia para el Miércoles de Ceniza? Te contamos el proceso de elaboración de este símbolo litúrgico.

Por Andrea Martinez

El Miércoles de Ceniza, cientos de fieles acuden a la iglesia de su parroquia para la imposición de la señal de la cruz. Para los católicos, este acto de fe representa un día de ayuno, abstinencia y preparación para la celebración de la Cuaresma.

Según la tradición, la ceniza que reciben los fieles en este día se elaboraba a partir de la quema de la palma y romero utilizados el Domingo de Ramos del año anterior. Sin embargo, como desde los últimos años rige en Ecuador la prohibición del uso de la palma de cera para evitar su extinción en el país, la comunidad franciscana en Quito optó por utilizar las hojas de palmera de sus patios conventuales y, de esta forma, obtener la ceniza de la forma más tradicional.

Según Paúl Rojano, quien colabora en la Sacristía del Convento de San Francisco, en esta iglesia se utilizan las hojas secas de las palmeras para obtener una ceniza de color gris, según la tradición, aunque en otras iglesias de la ciudad, se suele quemar ornamentos deteriorados como manteles, hojas dominicales, u otros implementos, obteniendo una ceniza de color blanca.

Rojano, desde hace 10 años, es el encargado de elaborar la ceniza para esta fecha litúrgica. Cuenta que días antes del Miércoles de Ceniza, se empieza a recoger las hojas de las palmeras que caen en los patios del convento y las pone a secar por algunos días.

Cuando están listas, las coloca en un recipiente resistente al calor y procede a la quema, el proceso puede llevarle medio día. Al consumirse el fuego, se deja enfriar entre dos a tres horas. Luego, se coloca lo quemado en un cedazo elaborado con pelos de cola de caballo y se procede a cernir para obtener ceniza de textura fina. Este proceso se lo hace totalmente manual.

cernir

Para culminar el proceso, se entrega la ceniza al Sacristán, quien se la lleva al sacerdote principal de la iglesia para bendecir la ceniza con una oración especial y agua bendita.

De esta forma, la ceniza está lista para ser colocada en los  fieles, con sellos que contienen la señal de la cruz o con el dedo del sacerdote que dibuja el símbolo en la frente.

En este proceso se obtiene entre tres a cuatro kilos de ceniza, de las cuales un kilo y medio se utiliza en la iglesia de San Francisco con los alumnos del Colegio San Andrés y los cientos de fieles que se acercan a las diferentes misas de ese día, de 7h00 a 19h00.

Lo restante, se distribuye en otras iglesias que la solicitan como la Floresta y Quitumbe.

 

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