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Empresarial 26/05/2021

Enrique Pozo Cabrera: La Universidad Católica de Cuenca presta todo su contingente al servicio de la sociedad

Innovación, tecnología, alto perfil docente, enmarcadas en el servicio a la comunidad, son las fortalezas con las que la Universidad Católica de Cuenca trabaja desde hace 50 años en el Austro ecuatoriano.

Para hablar de los desafíos que trajo la pandemia a la educación universitaria, conversamos con Enrique Pozo Cabrera, rector de esta institución, quien detalla todo el trabajo que se cumple desde esta importante zona del país. 

¿Qué acciones se tomaron como Universidad frente a la pandemia?

La Universidad Católica de Cuenca, como todas en el país, no estuvo al 100% preparada. Sin embargo, nosotros partimos de contextualizar una realidad, comprender que cada hogar era un sitio de trabajo, de estudio y que en muchos no contaban con más de un computador y un teléfono inteligente. 

En función de ello, planteamos un sistema de educación modular para quitar el horario de clase y descargar de los padres o hermanos la utilización o saturación del internet, sin perder la calidad de educación superior.

Para esto, hicimos un convenio con varias universidades de amplia experiencia en educación en línea, fundamentalmente europeas, para capacitar a nuestra planta docente. Todos los docentes se sumaron y hoy son diestros en el manejo telemático y continuamos con este sistema.

También adquirimos un software especializado para llevar lo mejor posible este proceso y no perder ni la teoría ni la práctica que van de la mano en la universidad.

¿Cómo trabaja el equipo?

En gran medida nos mantenemos aún bajo el sistema de teletrabajo. En la Universidad Católica de Cuenca, trabajando por gestión de resultados, hemos tenido un alto rendimiento en la parte administrativa. Creo que se impuso un nuevo sistema de trabajo en el Ecuador y muchas empresas la van a mantener a largo plazo. Incluso, creo que nos ha dado la oportunidad de compartir más tiempo con la familia y trabajar con altísima capacidad.

La pandemia nos ha demostrado que somos capaces de afrontar los problemas con rigurosidad y solvencia desde nuestro hogar. Debo agradecer a los trabajadores de la universidad que han trabajado de forma extraordinaria y creo que ha sido así en todo el país. Creo que amerita una revisión de este sistema por parte del Estado, el cual se impuso para bien.

¿Cuál es la oferta académica que mantiene la Universidad?

La Universidad Católica de Cuenca cuenta con 30 carreras y 22 posgrados en marcha; estamos ofertando educación en línea así como educación técnica y tecnológica, en presencial y online. 

Hemos armado un gran equipo con profesionales de alta calidad, que está trabajando en cada uno de los sitios donde la universidad debe servir: en la matriz, sedes y extensiones  para ofertar nuevas carreras que sean compatibles con la realidad de cada lugar y dar solución a los distintos problemas de la sociedad desde la formación educativa.

La universidad pretende hasta el próximo año duplicar la oferta académica, con un estudio efectivo de la realidad, basándonos en aquello que las personas necesitan como servicio en los sitios donde nos encontramos.

Otro dato que cabe destacar es que contamos con 16 mil estudiantes, 704 docentes y 182 colaboradores administrativos. Se desarrolla en el marco de generar la reinversión, en mayor medida, en la capacitación de nuestros docentes. Estamos convencidos de que la mejor forma de enseñar es teniendo buenos docentes, lo cual se consigue con conocimientos actualizados y fortalecidos en el área en que se desenvuelven.

¿Cuáles son los servicios que la Universidad ha desarrollado?

Estamos orgullosos de lo que hoy tenemos en el CIITT- Centro de Investigación, Innovación y Transferencia de Tecnología, con equipos de punta, con docentes de gran nivel en investigación y con publicaciones en las revistas de más alto impacto en el mundo. El centro brinda varios servicios a la comunidad, a la par de generar nuevo conocimiento. Tenemos convenios con universidades nacionales y extranjeras para generar procesos de investigación. 

Adicional, contamos con un canal de televisión que fue adscrito a la universidad. Se lo denominaba antes como Telecuenca Canal 2, hoy es Academia TV, destinada a informar, transmitir y generar procesos que rescaten tradiciones, cultura y valores. A su vez, tenemos la radio que se adquirió en los años 90, Radio Ondas Cañaris en Azogues, la decana de las emisoras en la ciudad, de carácter informativa, que está para servir a la colectividad.  

A esto se suma el hospital que hemos puesto al servicio de la comunidad, completamente habilitado, que cuenta con convenios con el IESS y está dentro de la Red de Salud Pública, con las tarifas más bajas del país. También contamos con una farmacia que presta atención a quien lo necesita. 

Por último, tenemos que reconocer la gran labor del Fablab de la Universidad, donde acuden los jóvenes con muchísimo ingenio a desarrollar sus actividades en 3D y donde pueden mostrar todo su potencial y capacidad. Vuelven realidad sus sueños con las impresoras 3D que puso la universidad al servicio de la comunidad.

¿Cuál es el acompañamiento que se brinda al nuevo estudiante?

Partimos de que la educación en el Ecuador no es igual en todos los sectores, entre lo urbano y rural, lo público y privado, hay diferencias. Quienes llegan a la universidad son diversos. Es por eso que en Ciencias de la Salud, por ejemplo, ofrecemos un ciclo de nivelación para ubicar a todos en la misma línea de partida y los que más méritos alcancen accedan a la educación superior. Hemos llevado este proceso con gran éxito y los resultados han sido difundidos a través de artículos científicos, la retención de los estudiantes es mucho mayor, la repitencia es mucho menor. Hemos visto que un buen ciclo de nivelación garantiza un proyecto de educación a largo plazo, donde los estudiantes pueden afianzar sus cimientos y vocación. Por eso, la nivelación es un valuarte para esta Universidad y en otras áreas del conocimiento hacemos lo propio para  acortar la brecha que existe en la educación secundaria en el Ecuador.

¿Qué proyectos han impulsado en favor de la comunidad?

En ese aspecto, tenemos un proyecto que iniciamos en Azuay y hoy se los replica en Cañar: “Juntos por una sonrisa”. El Gobierno provincial nos otorga movilidad y nosotros ponemos los docentes y estudiantes para llegar hacia los lugares más alejados y combatir la desnutrición y la insalubridad. Hacemos procesos que nos permiten identificar los problemas que tienen los niños en la zonas rurales, los ayudamos psicológicamente, les damos atención odontológica y compartimos con la comunidad.

También asesoramos a la comunidad en temas económicos, de arquitectura, legales, entre otros, extendiéndonos hasta los sectores más pobres a través de convenios. Estos son procesos de vinculación con la comunidad que nos llena de orgullo. Actualmente llevamos a cabo un proceso con el que se capacita a todas las personas en el tema pos-covid, sobre qué hacer luego de esta pandemia. El brazo solidario de la Universidad está al servicio de la comunidad con toda su fuerza, fundamentalmente para quienes más lo necesitan.

¿Cómo ve el panorama a futuro?

El Ecuador ha demostrado una altísima dosis de solidaridad. Ha sido un momento en que el país ha salido fortalecido pese a los problemas e inconvenientes. No hay que bajar la guardia y somos un país de mucho contraste en ello. Creo que los colegios deben abrirse con el debido cuidado, y confío en que los niños y jóvenes aprenderán a manejarse bajos los lineamientos de bioseguridad.

Vamos a salir de esto y a veces hay que topar fondo para resurgir con más fuerza y para desarrollar creativamente los cambios que se necesitan.

La Universidad Católica de Cuenca está en la lista para regresar a las aulas paulatinamente, sobretodo en práctica preprofesional. Estamos preparados para cumplir con todas las medidas de bioseguridad.

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