Una estrategia para mantener vivas a las tiendas del barrio

Por Andrea Martinez

Los tenderos del barrio son testigos del desarrollo de nuestras comunidades, han visto crecer a nuestras familias y conocen nuestros gustos y marcas preferidas. Muchos tienen siempre a su lado un cuadernito cuadriculado, donde anotan los pequeños fíos que hacen a las personas que más conocen.

Existen miles de pequeños tenderos en el Ecuador que se han visto directamente afectados por la coyuntura que vivimos. Sus horarios de atención, la disposición de sus localcitos, la relación que mantenían con sus clientes y hasta los productos que vendían con mayor frecuencia han cambiado de un día para el otro. Su economía, como la de todos sus queridos vecinos, ha sufrido un impacto como ninguno.

En Coca-Cola de Ecuador conocemos miles de estas historias porque llevamos años apoyando a tenderos del Ecuador con programas de desarrollo que transforman sus pequeños negocios en símbolos de desarrollo individual y comunitario. En estos meses, porque sabemos cuán importantes son las tiendas de barrio para la economía de nuestras ciudades, hemos creado una iniciativa emergente que apoya a los dueños de tiendas a mantener su negocio a flote mientras termina esta emergencia.

 

REALIZA TUS COMPRAS CERCA DE TU HOGAR

El primer paso que dimos fue fortalecer a los tenderos y a sus negocios con una serie de consejos y buenas prácticas en salubridad. Junto a autoridades locales e instituciones gubernamentales desarrollamos una guía de recomendaciones creadas para capacitar y motivar a nuestros tenderos a continuar atendiendo a sus comunidades con mayor seguridad y confianza.

El siguiente paso será motivar a los barrios a apoyar a los empresarios de sus comunidades. Bajo el mensaje “Separados somos Pequeños, Juntos somos Gigantes” redefinimos el concepto de comunidad e invitamos a todas las personas que permanecen en casa, a realizar sus compras cerca de su hogar. Sabemos que las distancias cortas son más seguras, que nuestros tenderos son responsables y dedicados, que las tiendas de barrio están en capacidad de proveer a sus vecinos, pero también, que no hay nada más fuerte que los lazos humanos que miles de tenderos han construido con sus clientes a lo largo de estos años.

Ahora más que nunca los tenderos de nuestros barrios necesitan de nosotros, sus vecinos, para continuar con su negocio, un negocio que hace mucho más por nuestras comunidades de lo que imaginamos. Las tiendas, despensas y micromercados son el centro económico de nuestras comunidades, son el reflejo de nuestros deseos de crecimiento y superación y ahora por el bien de todos en el barrio, necesitan que volvamos a comprar y confiar en ellos.

 

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