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Destacado TV 05/05/2017

Así luce Quito a 3.200 metros de altura desde un parapente

El parapente es un deporte extremo que se practica en Quito y nos regala los mejores paisajes y una emocionante experiencia.

La oportunidad de volar es única y hay formas de hacerlas realidad. Las alas del parapente me dieron la oportunidad de admirar la ciudad desde otra perspectiva, a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar.

Marlon Navarro, uno de los pilotos que me acompaño la mañana que decidí volar en parapente, me adelantó algo de lo que sería el viaje: “Ver Quito en toda su dimensión es uno de los más extraordinarios paisajes que puede existir”, dijo al acordarse de su vuelo desde las antenas del Pichincha.

Mientras tanto, las preguntas sobre qué debía hacer antes, durante y después del vuelo me acompañaron en todo el trayecto hacia la montaña, desde la cual volaríamos para aterrizar en Lumbisí.

Al llegar, empezamos a alistar los equipos: arnés, asiento para el pasajero, cascos, radio para comunicación  y ala estaban listos. No olvidamos alistar nuestras cámaras, ponernos nuestra chompa liviana, gafas de sol y amarrar bien nuestros zapatos.

Con sentimientos encontrados, entre muchas ganas de sentir el cielo y nervios, nos alistábamos para el despegue. Roberto Navarro, piloto de Parapente Quito, me indicó la postura de vuelo antes del viaje y empezamos a practicar. “Este es un trabajo en equipo”, me advirtió, ya que la sincronización del piloto y pasajero es clave para el despegue. “Nuestros pies son los motores que impulsarán nuestro vuelo”, me indicó.

Hasta esperar que la clima favorezca nuestra aventura en el cielo, Gilmar Arias, quién lleva más de 19 años en esta experiencia, me dio un gran consejo para mi primer vuelo: “El miedo siempre va a estar ahí”, pero aclaró que éste se pierde “al momento de despegar los pies de la tierra y de ahí todo es relax y disfrute”.

La mañana se abrió y de inmediato nos colocamos en posición de vuelo. Roberto y yo corrimos montaña abajo hasta que nuestros pies no toparon suelo y nuestra ala nos empezó a colar en el aire como “pajaritos en el cielo”.

Poco a poco íbamos “pescando” la corriente térmica que nos permitan subir y admirar el bello paisaje que la ciudad nos regalaba, todo eso en unos 20 minutos que duró la travesía.

Si me preguntan sobre esta experiencia, me permitiré repetir la frase de Roberto, “volar es adictivo” y comparto el pensamiento de muchos de los pilotos testigos de mi primer vuelo: la mejor parte de volar es hacer amigos y contar la experiencia que cada uno vive en el aire, porque así se repita el lugar, cada vuelo es diferente.

En Quito existen cerca de 30 pilotos dedicados a este deporte extremo; y a nivel nacional se calcula que suman unos 150, quienes cada año compiten en el Campeonato Nacional de Parapente. Este 2017 será en Guayas.

Curiosidades para volar en parapente

• Para quienes deseen volar en parapente, el pasajero debe pesar no menos de 30 kilos y no más de 100 kilos. En cuanto a otros requisitos de salud, no existen, solo las ganas de disfrutar del viaje.

• Existen dos tipos de vuelo: dinámico, que se lo realiza en la Costa, y de Cross country en la Sierra.

• Un récord de vuelo en parapente se rompió en un recorrido que se hizo desde el despegue en Guayas y se aterrizó en Manabí.

• Los parapentes vienen en una clasificación que inicia desde tipo A, que son para iniciar la práctica de este deporte.