Jugadores de la selección de Brasil aumentaron su cotización con Tite

Su rescate de esta 'canarinha' que en menos de un año pasó de estar desahuciada a la cima del ranking FIFA ha devuelto el brillo en el mercado al extenso vivero brasileño, hasta un punto que ni él mismo esperaba.

Por Agencias

Mientras dos de los clubes más poderosos de Europa se peleaban por él, Philippe Coutinho se sacudía su misteriosa lesión para ser la estrella de la victoria de Brasil ante Ecuador, subiéndole el valor a esta 'canarinha' que vuela y de la que todos quieren una parte.

Como quien necesita liberarse de un gran peso, el volante del Liverpool salió disparado y mordiéndose la camiseta con rabia tras coronar con un lindo tanto la mejor actuación de la noche. Sabía que medio mundo le estaba mirando, intrigado por el desenlace sobre la hora del último culebrón de un mercado de fichajes que había perdido la cabeza.

Le apuntaban las mismas cámaras que le habían seguido a cada paso desde su llegada a Porto Alegre, tratando de descifrar si sus dolores de espalda eran físicos o una declaración de amor desesperada al Barcelona.

Al otro lado del mundo se decidía su futuro y él apretaba los dientes abrazado a sus compañeros mientras los 'Reds' le cerraban cada vez más la puerta.

Junto a él estaba su gran amigo Neymar, que bien sabe lo duro que es ser deseado.

"Coutinho es un gran jugador, es un crack. Entró muy bien en el partido y estoy feliz de que marcara por el momento que está viviendo, de gran incomodidad", opinó el flamante fichaje del Paris Saint Germain.

También él pasó unas semanas de tensión, silencios y malas caras antes de que el club francés pagara 222 millones de euros (256 millónes de dólares) para arrabatárselo al Barça, convirtiéndole en el traspaso más caro de la historia.

A la sombra de la Torre Eiffel le esperaba ya su inseparable Dani Alves, quien vio en la llamada de su amigo y el abultado sueldo que le ofrecía el PSG motivos suficientes para dejar a Guardiola y al City compuestos y sin lateral.

Redención

Sin haber cedido un punto en sus nueve partidos oficiales, líder definitivo de las eliminatorias y primero en la sala de embarque hacia Rusia, Tite parece convertir en oro todo lo que toca.

Su rescate de esta 'canarinha' que en menos de un año pasó de estar desahuciada a la cima del ranking FIFA ha devuelto el brillo en el mercado al extenso vivero brasileño, hasta un punto que ni él mismo esperaba.

"No sabía que la selección tenía tanta dimensión. Yo la veía desde fuera, pero desde dentro es un cañón y potencia mucho", confesó con la voz ronca tras el partido contra Ecuador.

Si suya fue la decisión de hacer debutar a Gabriel Jesús -que por entonces ya cerraba su traspaso al Manchester City-, o la de darle la titularidad a Coutinho, ningún caso representa mejor su carrera de redenciones que el de Paulinho.

Autor del primer gol contra la 'Tri', el nuevo volante del Barcelona estaba desaparecido desde el desastroso Mundial-2014, donde su decepcionante actuación le puso en la diana de un país que ya comenzaba a olerse lo peor. Un año más tarde, tomaba un sorprendente rumbo al cambiar el Tottenham por el Guangzhou Evergrande.

Muchos ya daban por quemado a aquel potente motor que había llamado la atención en la Copa Confederaciones-2013 hasta que Tite, entrenador suyo en el Corinthians, le convocó hace un año para su primera lista en la Seleçao.

Desde entonces, Paulinho lleva cinco goles en las eliminatorias -uno menos que Neymar-, tiene el pasaporte listo para Rusia y ha saltado de China a Barcelona por 40 millones de euros.

A la vuelta, sin embargo, le espera la dura misión de convencer a la exigente afición catalana, que airada por la salida de 'Ney' ve en él a un recambio menor a precio de oro.

Peligro
La lluvia de billetes alcanzó incluso al tercer arquero de la Seleçao, el joven Ederson, por el que el Manchester City pagó 40 millones de euros en junio, convirtiéndole en uno de los fichajes más caros de su posición.

Victorias, millones, elogios, fotos y grandes planes de futuro; los astros del fútbol se han alineado ante esta 'canarinha' de récord, pero muchos no olvidan que las luces pueden apagarse de repente.

"Es incuestionable la enorme calidad de los jugadores de la selección brasileña, de Tite y de la comisión técnica", escribió esta semana Tostao, campeón del Mundo en el 70, en su columna de la Folha de Sao Paulo.

"Teóricamente, eso es bueno, pero me preocupa recordar que también estaba lista cuando dio su show ante España en la final de la Copa Confederaciones, en 2013, antes del Mundial. Había un enorme endiosamiento de los jugadores de Felipao", alertó.

De camino a Rusia, a Brasil aún le queda una enorme batalla contra sí misma.

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