Alberto Astudillo: Mi deporte es ser papá

Por Andrea Martínez

El comportamiento y el ejemplo de los padres es determinante para la educación de los hijos. Partiendo de esa premisa, Metro dialogó con Alberto Astudillo, reconocido periodista deportivo y activista en favor de los animales, para que nos cuente cómo el deporte, su pasión, ha creado lazos fuertes en su ámbito familiar.

Háblenos de cómo es la relación con sus hijos

Creo que mis hijos y mi familia han visto el ejemplo. Siempre los he involucrado en carreras, partidos de fútbol, natación, ciclismo, y todos los fines de semana, de una u otra manera, hemos estado juntos.

He jugado y corrido con mi hijo, he participado de un triatlón con mi hija, y desde siempre les he involucrado en esto de los deportes y en el tema de animales.

De a poco, mis hijos se fueron interesando con el deporte, ya que me han visto sufrir, llorar, y creo q es contagioso y se han quedado con ese bichito del deporte.

Es decir que, en su caso, el deporte ha fortalecido los lazos familiares

El hecho de estar siempre juntos es importante. Por el trabajo y nuestras actividades, casi el tiempo en familia para compartir se va reduciendo. Si tuviéramos una vida “normal”,  el tiempo sería escaso, en cambio, al entrenar juntos, competir juntos, o dividir tareas en una competencia nos hace fortalecer nuestro vínculo. Por ejemplo, cuando corro, mi hijo toma fotografías, mi hija está de abasto y mi esposa se encarga de la logística. 

Aprovechamos esos momentos para compartir. Incluso con el deporte hemos aprendido a que hay momentos buenos, malos, de triunfo y alegrías, momentos extraordinarios que son más cuando estamos con las personas que queremos. 

Además, participar en actividades deportivas les genera un sentimiento de disciplina, amor por estar sanos y juntos.

¿Cómo los padres pueden alcanzar ese objetivo?

La mejor manera es no obligar a los hijos a nada, sino descubrir la actividad que los apasiona e involucrarse. Los hijos están en una edad en que experimentan y descubren lo que les apasiona, cuando lo hacen, que mejor involucrarnos como padres para mejorar la charla cotidiana, el afecto, aprender cosas nuevas y disfrutar juntos. Dejar de imponer para empezar a invitar, creo que es el mejor consejo.

¿Cómo lograr todo este proceso, cuánto tiempo se debe destinar?

Cada uno tiene sus actividades, pero tratamos de coincidir en alguna disciplina. No hay que imponerse los tiempos sino lograr que esta dinámica sea fluida. Hay que buscar los espacios adecuados.

¿Qué tan fácil o difícil resulta lograr esta buena convivencia?

No se puede hablar de fácil o difícil. Siempre suelo decir que mi mejor deporte lo he practicado con ellos: ser papá es una disciplina deportiva durísima. Me han exigido muchísimo y he tratado de siempre de enseñar con el ejemplo, como lo hacía mi madre. Uno tiene que ser demasiado suspicaz para irles involucrando poco a poco, sin presiones ni exigencias, sino más bien a través del disfrute, por que los resultados pueden resultar muy hermosos en familia, haciendo cosas que ni con amigos lo has logrado.

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