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Qué es el síndrome de la resignación, la misteriosa enfermedad que solo ocurre en Suecia

Durante casi dos décadas Suecia ha estado combatiendo una misteriosa enfermedad que afecta sólo a los hijos de quienes buscan asilo. ¿Qué es este trastorno y porqué solo parece ocurrir en este país?

Durante casi dos décadas Suecia ha estado combatiendo una misteriosa enfermedad: el síndrome de la resignación.

Afecta solo a los hijos de quienes buscan asilo y los síntomas incluyen un aislamiento completo. Dejan de caminar y hablar, o de abrir los ojos. Eventualmente se recuperan.

Este jueves, una imagen de dos hermanas que sufren este raro síndrome obtuvo el primer premio individual dentro de la categoría "Gente" en la edición 2018 del prestigioso concurso anual de fotoperiodismo World Press Photo.

  1. El venezolano Ronaldo Schemidt gana el World Press Photo 2018 con una foto de las protestas contra Maduro

Sobre la imagen del fotorreportero sueco Magnus Wennman, tomada en marzo del año pasado en Horndal, al sur del país, se explica: "Djeneta lleva 2 años y medio postrada en cama sin responder, y su hermana Ibadeta va más de seis meses".

La historia de estas hermanas, refugiadas provenientes de Kosovo, es parte de un extraño fenómeno que solo ocurre en Suecia y que la BBC investigó.


Cuando su padre la carga de su silla de ruedas, Sophie**, de 9 años, se muestra totalmente inerte. Su cabello, sin embargo, es grueso y brillante, como el de una niña sana.

Pero los ojos de Sophie están cerrados. Usa un pañal y lleva una sonda adherida a la nariz: así es cómo la niña ha sido alimentada durante los últimos 20 meses.

Sophie y su familia están buscando asilo y vienen de la antigua Unión Soviética. Llegaron en diciembre de 2015 y viven en un alojamiento para refugiados en una pequeña ciudad en el centro de Suecia.

"Su presión arterial es bastante normal", dice la doctora Elisabeth Hultcrantz, voluntaria de Médicos del Mundo. "Pero su pulso es elevado así que quizás está reaccionando por tanta gente que vino a visitarla hoy".

Hultcrantz analiza los reflejos de Sophie. Todo funciona normalmente. Pero la niña no se mueve.

Hultcrnatz, que solía ser cirujana otorrinolaringóloga antes de retirarse, se muestra preocupada porque Sophie ni siquiera abre la boca.

Esto puede ser peligroso porque si hubiera algún problema con su sonda, la niña se podría ahogar.

Pero, ¿cómo una niña que adoraba bailar se volvió tan inerte?

"Cuando le explico a los padres lo que ocurre, les digo que el mundo ha sido tan terrible que Sophie se ha vuelto hacia sí misma y ha desconectado la parte consciente de su cerebro", dice Hultcrantz.

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