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Por qué los médicos no dejaron morir a mi hermana

Polly Kitzinger sufrió un accidente automovilístico en 2009 que la dejó severamente incapacitada. Requiere asistencia las 24 horas del día para absolutamente todas sus necesidades. Jenny, su hermana, explica por qué los médicos no deberían haberle prolongado la vida como lo hicieron.

En 2009, Polly Kitzinger sufrió un accidente automovilístico que la dejó con severos daños cerebrales. Su hermana, Jenny, dice que Polly habría preferido que no le hiciesen las intervenciones médicas que la mantienen con vida, pero su familia no logró persuadir a los médicos para que la dejen morir.

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Jenny es hoy día una apasionada defensora de los llamados testamentos vitales o documento de voluntades anticipadas.

Uno siempre sabía cuando Polly estaba en la habitación y cuál era su opinión sobre lo que se estaba hablando. Era muy persistente y apasionada con sus convicciones.

Puede que algunos incluso la hubiésemos tildado de terca. Venimos de una familia así, pero incluso dentro de mi familia, Polly sobresalía entre los demás.

Polly era activista por los derechos de los discapacitados. Trabajaba con gente que, en muchos casos, había perdido la capacidad de tomar decisiones sobre sus propios tratamientos médicos por razones de salud mental y ella luchaba porque se los escuchara y se tomara en cuenta sus valores y elecciones.

Y ella se reservaba también el derecho a tomar sus propias —poco prudentes— decisiones.

No le podías decir: "Te convendría no abandonar la universidad, o no cruces el Atlántico en pleno invierno o lo que fuera". Ella asumía muchos riesgos y me reconforta saber que vivió su vida al máximo y en sus propios términos hasta que se accidentó cuando tenía 48 años.

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Estado de semiconsciencia

Resultó evidente casi desde un principio que Polly iba a necesitar cuidados las 24 horas y que era muy poco probable que pudiese volver a tomar decisiones sobre su vida en el futuro.

En los primeros meses, no mostraba señales de estar consciente. Luego pasó de un estado vegetativo a uno de semiconsciencia, y todos reconocieron que estaba sintiendo dolor, que trataron de aliviar por todos los medios posibles.

Polly y Jenny Kitzinger. Polly era activista por los derechos de los discapacitados. Foto: www.welovepolly.org,

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