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Cientos de ciudadanos se agolparon en los supermercados y bancos de la ciudad ante un posible toque de queda de 24 horas. / APICientos de ciudadanos se agolparon en los supermercados y bancos de la ciudad ante un posible toque de queda de 24 horas. / API
Noticias 02/04/2020

Guayaquileños asustados corrieron a los mercados

La provincia del Guayas tiene más del 70% de los 3.163 casos confirmados de Covid-19 registrados en Ecuador hasta este 2 de abril 2020. Además, se calcula, según el Gobierno, que hay una proyección de entre 2.500 y 3.500 fallecidos para el futuro.

Ante esa situación, surgió la iniciativa de un toque de queda total solo para Guayas, donde viven 3,5 millones de personas.

Sin embargo, informar anticipadamente de ese supuesto toque de queda total solo para Guayas provocó que miles de guayaquileños se volcaran a los mercados, supermercados, bancos y cajeros. La ciudad se alarmó. Ante esto, ¿quién o quiénes activaron la alarma?

La acción

A juzgar por lo que se hizo o, al menos, lo que se conoció públicamente, un día antes, el miércoles 2 de abril, en horas de la tarde, el gobernador de la provincia del Guayas, Pedro Pablo Duart, comentaba a la prensa que esa jornada se había presentado una solicitud al COE Nacional para ampliar en la provincia el toque de queda total.

“En la reunión que tuvimos esta mañana (miércoles) se expuso esa solicitud al COE y es posible que se pronuncie el día de mañana (jueves)”, anunciaba Duart.

En esa misma línea otras autoridades de Guayaquil presionaban por redes sociales que un toque de queda de 24 horas sería la solución para evitar que siga propagándose el coronavirus en la ciudad más afectada.

“Guayaquileños no es fácil, pero si queremos frenar los contagios debemos quedarnos todos en casa al menos tres días seguidos. Cerremos bancos, supermercados, gasolineras, farmacias, todo”, publicaba el concejal de Guayaquil, Andrés Guschmer.

A renglón seguido, muchos medios de comunicación como radios, prensa escrita y televisión nacional, se hicieron eco de esos comentarios y los replicaron, inclusive, como noticias, y entrelíneas dejaban a la imaginación que el toque de queda de 24 horas era más que un hecho en Guayas.

Para la noche del miércoles por redes sociales ya se hablaba de que se venía un toque de queda de 24 horas para la urbe porteña. Esto, pese a no existir un pronunciamiento oficial ni de parte del COE Nacional, el organismo creado por el Gobierno para la toma decisiones nacionales durante la emergencia sanitaria, ni de parte de la Fuerza de Tarea Conjunta del Guayas, creada para el control del cumplimiento de las medidas de restricción de circulación, liderada por Jorge Wated.

Reacción

Con la alarma ya activada del supuesto toque de queda, los guayaquileños se volcaron a los mercados y supermercados la mañana del jueves. Largas filas de ciudadanos, quienes no respetaban ni el metro de distancia ni el uso de mascarillas y guantes, esperaban desde muy temprano en las afueras de los mercados, en los parqueos de los centros comerciales para buscar alimentos y medicinas.

El temor de quedar aislados al 100% invadía a las familias que buscaban alimentos, medicinas y dinero en los bancos.

Las filas para sacar dinero del cajero rodeaban las manzanas de ciudadelas como Los Ceibos, La Alborada y La Garzota. El descontrol se sentía claramente.

Sin embargo, alrededor de las 10h00 de este jueves, la ministra de Gobierno, María Paula Romo, anunció que el COE Nacional no se acogió a la propuesta del toque de queda total para el Guayas.

Ya para esa hora, miles de ciudadanos guayaquileños estaban en las calles, agolpados en los mercados para abastecerse de alimentos en medio de esta emergencia sanitaria, elevando el riesgo de contagiarse de coronavirus.

¿De quién fue el error?

 Si lo que se busca es justamente que no haya concentración masiva de personas y que la gente se quede en casa, que no colapsen los servicios, si se ha garantizado la atención de los bancos, si se ha creado una Fuerza de Tarea Conjunta para Guayas, si se ha motivado para que no se compartan las noticias falsas y se han creado canales oficiales de información… Entonces, ¿de quién fue el error?

¿Por qué se anticipa información que aún no es oficial? ¿Por qué se le da el poder a la prensa de asegurar, inclusive, en base a supuestos, propuestas o iniciativas que en estos momentos están relacionadas directamente con la vida?

¿De quién fue el error? ¿De los casi 3 millones de guayaquileños que están llamados a obedecer las directrices de un grupo creado por el Gobierno para garantizar el orden? Pero, ¿qué hacer si esas directrices o iniciativas son informadas antes de ser aprobadas?

En Guayaquil la gente no está viviendo, sino sobreviviendo. Se abre la puerta de entrada a la casa con miedo, se deposita las fundas de desechos en las esquinas con temor.

La angustia y la tristeza es parte del día a día: las redes sociales muestran videos de familias quebrantadas por el dolor, cadáveres en las calles, féretros enfilados en las afueras de los camposantos, escuchamos los reportes oficiales durante todo el día. Las noticias internacionales nos llaman el ‘foco del coronavirus en América Latina’.  Con toda esa carga emocional encima no es fácil reaccionar correctamente.

Pero, ¿de quién fue el error? Quién es más culpable: ¿el que comunica mal, el que rumora, el que supone o el que en base a todo lo nombrado anteriormente y con el fin de no quedarse sin alimentos ni medicinas, sale apresuradamente a buscar las provisiones? Como se ha detallado: ahora no estamos viviendo sino sobreviviendo. Y en esas condiciones, la resiliencia se agota.

Hay una frase muy conocida o popular: “Si ya saben cómo soy, para qué me invitan?  Es aplicable para esta situación, aunque puede estar fuera de contexto, pero si a estas alturas para nadie ya es oculto que a muchos guayaquileños les ha costado obedecer las medidas de restricción y el llamado a quedarse en casa, ¿por qué informar de un toque de queda total cuando todavía no es un hecho oficial? No es difícil imaginar lo que aquello podría causar con tan solo exponerlo en público. Todo desembocó en lo que hoy se vivió en los mercados y las calles porteñas.

Hoy no podemos informar supuestos, no podemos informar de presentaciones o propuestas. Hoy Guayas es más sensible, la tristeza ha ganado terreno al razonamiento. Hoy los ciudadanos necesitan la verdad.

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