SÍ HEREDÓ ALGO DE MARADONA

Rosario no es una ciudad perdida en el mapa argentino. Es una de las localidades más populosas del país, donde el fanatismo futbolero está a la orden del día, recorra por donde se recorra. Sus paredes cobijaron a piezas valiosas del deporte argentino, pero ninguna parecida a ella. No hay bar ni restaurante dónde Luciana Aymar no sea motivo de conversación. Hablan de su juego, sus goles, su belleza, pero también de su humildad.
Lucha hace fantasear no sólo a sus coterráneos, sino a todos los argentinos. Tanto ella como quienes escribieron una página en la historia del hockey albiceleste saben que lograron desbancar al fútbol como deporte hegemónico. Y sólo basta caminar un poco para darse cuenta que la “redonda” y la “bocha” aprendieron a convivir bajo un mismo techo.

-¿Eres consciente de que te ganaste un lugar en la historia mundial? Eres la mejor, lo dicen tus premios internacionales, la crítica en general. ¿Cómo sobrellevas esa sensación?
Sinceramente hago jugadas que después no puedo creer. Se dan jugadas en las que por instinto natural vas pensando dónde hay un hueco y se va dando. En el momento no sos consciente. Lo único que tengo claro es que me tengo muchísima confianza, si no fuera así no encararía como hago.

-Carlos Retegui, el DT de tu selección, dijo que fuera de la cancha sos un ser humano común, pero dentro de ella, eres un ser del otro mundo.
No soy un extraterrestre, soy distinta (risas).

-¿Muchos te califican como la Maradona del hockey. ¿Cómo te sientes cuándo te lo dicen?
Me encanta, él me transmitió no bajar los brazos nunca. Yo era una fanática del Diez y lo sigo siendo. Es un ser con luz propia y de enorme pasión.

-¿Cómo te llevas con tu entrenador?
Es una persona de enorme motivación y te dice las cosas cuándo tiene que decírtelas. Eso para una jugadora es muy importante.
Es un apasionado del hockey.

-¿Cómo estás viviendo este mundial? ¿Le aporta un sabor distinto que lo estés jugando en tu tierra natal?
Disfruto a pleno cada momento de este torneo. Lamentablemente quedan pocos partidos y como estuvimos dialogando con las chicas, la presión y los nervios crecen a esta instancia del certamen.
Seguiré dejándolo todo.
No es fácil tener a más de 10 mil personas dándote apoyo, no estamos acostumbradas a eso, hay que saber manejarlo.

-¿Cómo imaginas el último tramo de tu carrera?
Tengo bien en claro que quiero dejar el seleccionado jugando en el nivel de siempre. No está en mis planes prolongarla innecesariamente e intentar jugadas que hacía a los 20 años. Si no disfruto no rindo en la cancha. Me pongo la exigencia en cada entrenamiento. Aparte, en las Leonas hay muchas líderes, no solamente yo.

-¿Y para cuándo la familia?
El deporte profesional es de una exigencia que muchas veces hace que dejemos de lado el amor. Pero eso no quiere decir que no me gustaría formar una. Veremos cómo viene mi vida más adelante.

Por el 9 septiembre, 2010 en Deportes. Puedes dejar una respuesta o enlazarnos desde tu sitio web

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