El actuar con coherencia, en lugar de hablar mucho; el despegarse de lo material y del placer, pero sobre todo el auto cuestionamiento constante de qué se quiere lograr en la vida, son la clave del camino que Eduardo Verástegui asumió y hoy recomienda. Ayer el mensaje fue trasmitido en Guayaquil.
Primero ante los medios de comunicación y luego en un coliseo (Voltaire Paladines Polo) ante miles de estudiantes curiosos por conocer más sobre el testimonio de fe de este cantante, actor y hombre mexicano, quien hasta hace 12 años se enorgullecía de ser considerado símbolo sexual y vivía con muchas mujeres detrás de él, pero en “un mundo vacío”.
Lograr quien es hoy no fue fácil. Un día, gracias a su maestra de inglés en Hollywood, Estados Unidos, sin ser juzgado fue recibiendo cuestionamientos de vida y descubriendo que su fe religiosa, la católica desde su nacimiento, no era lo suficientemente grande ni verdadera.
“Era un ignorante o má s bien la mal conocía, me hice un concepto erróneo de la religión y así viví hasta los 18 años”, asegura este hombre de ojos azules, cuerpo atlético, atractivo y con 1,84 de estatura.
Sus sueños por conquistar más fama, placer y éxito, que hasta entonces había logrado con el grupo Kairo y una que otra aparición en novelas y películas, fue tomando un rumbo distinto, inclinado en un cien por ciento a la fe en Dios.
Y con ello vino la renuncia a lo sin sentido, al acumular mujeres y hasta al sexo. Prometió castidad, por la madre de sus futuros hijos, se unió más a la familia, valoró a la mujer, la dignificó y hasta se quedó sin empleo por 4 años.
Aprendió a encontrar la luz en la oscuridad, lo hizo en equipo y resalta que es verdad que el ser humano cuando se junta a estrellas brilla, que es lo que come y lo que reza, pero también que tenía una misión de vida.
Y decidió ser la voz de los que no tienen vida, es decir del niño que no nace y es abortado. Hoy lucha sin parar a favor de la vida y de la adopción. Confirma que la vida es sagrada y un regalo de Dios, que la sexualidad es el mejor regalo para el ser con quien vivirá toda la vida.
Es protagonista de películas apegadas al cristianismo y la fe. Su producción Bella ya se encuentra en Guayaquil, donde Eduardo presentará hoy, 19:30, Más allá de Hollywood, en el Centro de Convenciones Simón Bolívar.
METROQUIL