La desaparición obligada de bocaditos con grasas, bebidas con químicos, gaseosas y confites en los bares escolares comenzó hace un mes. Y con ello, la merma de clientes y dinero para la industria de alimentos procesados.
Cálculos preliminares de la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG), estiman la perdida de USD 30 millones para este año, debido a la regulación del funcionamiento de bares que promueve hábitos alimenticios sanos, puesto en vigencia el 26 de mayo pasado.
Luis Alberto Salvador, de la CIG, confirma que ya se siente la afectación de ingresos de los agremiados, que en el 2008 tuvieron ventas netas sobre los USD 549 millones.
Inalecsa (Industrias Alimenticias Ecuatorianas) es una de las fábricas afectadas. Su gerente de marketing, Diego Aviles, afirma que planteles enteros han dejado de comprar los items. “Temen ser sancionados”, dijo.
La soda, que mueve al año USD 230 millones en el país, ha sido una de las primeras bebidas en salir de los bares.
Juan Carlos Freire de Congaseosas promueven aguas saborizadas y jugos, pues las gaseosas en los planteles para ellos representa solo un 5%.
N. MURILLO/ DIARIO HOY