Cuando se aplica el Feng Shui en la cocina, el objetivo es incorporar los cinco elementos en cada comida y equilibrar las energías yin y yang en todos los aspectos.
Así por ejemplo, el árbol se encuentra en los sabores agrios (aceituna, vinagre), el fuego en los amargos (cebolla), la tierra en los dulces, el metal en los picantes y el agua en los salados.
Las maderas naturales en los muebles y los colores pastel en los manteles y servilletas tranquilizan. Por lo general a los niños les agradan las velas durante la cena y estas mantienen su atención en la comida.
Además, según esta filosofía, la madera es la superficie ideal para la cocina, pues proporciona una superficie “yin” sobre la cual preparar los alimentos.
Todo lo que nos rodea y nosotros mismos somos energía. Con el Feng Shui logramos que esa energía esté en armonía con nosotros, para obtener tranquilidad, equilibrio en nuestras vidas. Hay que tener en cuenta que las técnicas del Feng Shui se deben aplicar en forma individual y no colectiva, porque los emplazamientos, los colores van de acuerdo con la persona. Es decir,por ejemplo, los colores que se recomiendan para un dormitorio son generalmente colores suaves, pero si una persona está con depresión será contraproducente recomendar estos colores.
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