el presidente mexicano, Felipe Calderón, dijo que la muerte, la segunda de un mexicano en un paso fronterizo en una semana, merece la más enérgica condena y reiteró su rechazo al uso de la fuerza desproporcionada por parte de autoridades migratorias de los Estados Unidos en la frontera.
Tales declaraciones las emitió respecto al asesinato del adolescente Adrián Hernández, quien murió el pasado lunes en la fronteriza Ciudad Juárez, baleado por un agente de la Patrulla Fronteriza desde territorio estadounidense.
A ello se sumó la Secretaría de Relaciones Exteriores de México quien condenó la muerte de Hernández y exigió al gobierno vecino una “investigación expedita y transparente de los hechos y, en su caso, el castigo de los culpables de los sucedido”. AGENCIAS