LA MAÑANA de ayer se registró una fuerte explosión en el Tungurahua que hizo vibrar las ventanas de las casas varios kilómetros a la redonda, lo que demuestra que pese a la repentina calma, la actividad sigue siendo intensa.
La presencia de nubes impide ver el cráter, pero Hugo Yépez, del Instituto Geofísico, confirmó la presencia de un lago de lava en el cráter del volcán.
Mientras tanto, una brigada médica recorre los poblados asentados en las faldas para atender a los habitantes, en especial de la tercera edad, quienes presentan problemas respiratorios y de presión alta. Los alcaldes de Penipe, Baños y otras zonas afectadas se reunieron para delinear la estrategia a tomar en caso de erupción. METROHOY