La hepatitis B es una enfermedad contagiosa del hígado causada por un virus, la cual hace que dicho órgano se inflame y deje de funcionar correctamente. Además, puede causar un proceso crónico que acabaría en cirrosis, cáncer de hígado, insuficiencia hepática e incluso la muerte.
A nivel mundial se estima que existen alrededor de 400 millones de personas que padecen hepatitis B, por tanto, debido a esta enfermedad fallece un millón de pacientes cada año.
Según la especialista Greta Muñoz, “la mayor parte del daño del virus se debe a la respuesta inmunitaria del mismo cuerpo”. Cuando el organismo detecta la infección envía células especiales para combatirla, sin embargo, estas, al enfrentarse a la enfermedad, pueden llevar a la inflamación del hígado.
Síntomas
El daño hepático interfiere con la capacidad del cuerpo para deshacerse de la bilirrubina, que es producto de la descomposición de glóbulos rojos viejos. Esto lleva a que se presente una ictericia (coloración amarillenta de los ojos y la piel) y orina oscura, pérdida del apetito, fatiga, fiebre leve, dolores musculares y articulares, náusea y vómito.
Sin embargo, en la gran mayoría de casos las personas infectadas con el virus no se dan cuenta de su estado porque no presentan síntomas sino hasta después de varios meses del contagio.