EVARISTO PORRAS, uno de los primeros grandes capos colombianos de la droga, falleció ayer en la miseria.
Mentor y socio de Pablo Escobar, Porras, a mediados de los 80, llegó a acumular una fortuna de 800 millones de pesos, varias casas, tres barcos y una mansión idéntica a la de la serie de televisión norteamericana Dinastía. “Es que me gané la lotería”, fue la justificación que siempre dio para su repentina bonanza económica.
Los jueces no se “tragaron el cuento” y pasó 20 años en prisión. Hace poco dejó la cárcel y estaba en tal pobreza que no tenía ni qué comer. Un infarto acabó con su vida. AGENCIAS