Un trauma que no logran olvidar

Dos sobrevivientes al terremoto de Ambato, de 6,8 grados, cuentan sus recuerdos.

Laura Villacís,  de 80 años, apaga el televisor o cambia de canal cuando ve noticias del   terremoto  en Chile.
Ella y su esposo, José Mosquera, de 79 años, son sobrevivientes a una catástrofe parecida:  el sismo que sacudió  Ambato la tarde del 5 de agosto de 1949.
Varias poblaciones, luego del violento movimiento telúrico, prácticamente desaparecieron del mapa. Grandes grietas se abrían en el suelo y se tragaban a la gente. Los árboles, por la sacudida, quedaban al revés, con las raíces hacia arriba.
A Laura se le vienen a la mente los momentos dolorosos que vivió aquel día. “Había niños caminando solitos por las calles, buscando a sus padres, las piedras caían sobre las personas  y hasta varios meses después seguían apareciendo los cadáveres”.
Narra, profundamente conmovida,  que aún cuando observó que su vivienda se  desplomaba no dudó en regresar por su hija, a la que logró salvar.
José en cambio recuerda que sintió desesperación por no saber nada de su mujer ya que él se encontraba en su trabajo.
“Solo lloraba, caminaba y me imaginaba lo peor mientras veía que los  árboles del parque Montalvo se caían”, explica el hombre.
Pero dos horas después se encontraron  y ese momento fue único para ambos aunque  no duró mucho pues después se enteraron que  perdieron a nueve miembros de su familia.
El terremoto  también provocó que más del 60% de las edificaciones quedaran destruidas, mientras que las demás  quedaron cuarteadas e inhabitables.

Por oayo el 9 Marzo, 2010 en Crónica. Puedes seguir las respuestas con RSS RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o enlazarnos desde tu sitio web

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