El ex ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, fue proclamado candidato a la presidencia de su país por el Partido Social de Unidad Nacional (“de la U”), formación afín al mandatario Álvaro Uribe, para las elecciones del 30 de mayo.
En un discurso de aceptación, Santos dijo que era un inmenso honor recibir la nominación del Partido de la U como candidato y que agradecía “al presidente Uribe por la fe que ha depositado” en él.
Recordó que en los últimos años las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sido “golpeadas como nunca”, pero que como dice Uribe, “la culebra sigue viva”.
En este sentido, aseguró que no descansará hasta erradicar totalmente “la violencia narcoterrorista” y que buscará asegurar “la paz y la tranquilidad” a las ciudades del país. Sin embargo, a comienzos de este mes, precisamente la guerrilla de las FARC amenazó de muerte al político mediante un anónimo. Según el texto amenazante, “los militantes del ‘Partido de la U’ serán objetivo militar”.
¿Quién es?
Santos, de 58 años, es miembro de la familia propietaria del influyente grupo de comunicación “El Tiempo”. Llegó a ejercer el periodismo tras estudiar Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Kansas, en EEUU.
Es primo hermano del actual vicepresidente de la República, Francisco Santos, y fue ministro de Comercio durante el Gobierno de César Gaviria (1990-94) y de Defensa en la Administración de Uribe.
Bajo la gestión de Santos en el Ministerio de la Defensa, de casi tres años entre 2006 y 2009, las Fuerzas Militares le asestaron los más significativos golpes a la guerrilla de las FARC en sus 45 años de historia.
En la operación “Fénix”, en marzo de 2008, el Ejército colombiano bombardeó un campamento de la guerrilla en territorio ecuatoriano, en el que murió “Raúl Reyes”, número dos de la agrupación.
En julio de ese mismo año puso en marcha la célebre “Operación Jaque”, con la que el Ejército en una acción encubierta rescató de manos de las FARC a 15 rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt. EFE