Hace dos años, aproximadamente, dejó su arco y flecha colgados en el cuarto, porque había que cumplir otra etapa de su vida. Parecía que eso era todo, pero cada vez que veía sus instrumentos deportivos despertaba en su interior esa pasión por estirar la cuerda y dejar escapar la flecha al blanco.
Nació su hija Giovanna y cambió todo, porque debía dedicar su esfuerzo a criarla, más aún cuando es madre soltera. “Tuve que vender mis instrumentos para poder tener el dinero para cubrir gastos de la bebé” contó Gabriela.
Pero la situación ha mejorado, ha trabajado en otras actividades y decidió retomar su deporte favorito. Quiere recuperar el nivel que lo consiguió en el 2008, cuando fue campeona nacional y pudo participar en el selectivo de las Olimpiadas de Pekín.
“Antes pasaba entrenando. Ni bien almorzaba, ya estaba con mi arco, pero mi rutina cambió. Tuve a mi niña, que es una gran bendición para mí, y ahora solo entreno tres horas, y solo los días que puedo”, relató la deportista.
Hace un mes que volvió a sentir el arco en sus manos y comenzó a practicar. “Tengo que recuperarme poco a poco y trataré de llegar al próximo año en muy buenas condiciones para pelear por estar en las Olimpiadas de 2012 y sentir esa emoción”, dijo.
Por ahora Gabriela no está en un buen nivel y es por eso que no viajará con la delegación que participará en los Juegos Odesur. “Soy luchadora y buscaré mis metas”, acotó. C. LLERENA