Ante los problemas cotidianos o un imprevisto, las personas pueden padecer de una crisis de pánico, la cual ocasiona un aumento de ansiedad y angustia.
Para evitar un ataque, lo recomendable es respirar hondo, aguantando el aire contando tranquilamente hasta cuatro, y expulsarlo suavemente. Además, espere los minutos que sean necesarios para relajarse, ya que cuando uno se altera tarda más en serenarse.
Evite enojarse, pues eso eleva el nivel de adrenalina, lo que se traduce en ansiedad. METROHOY