Las aulas dejaron de ser solo el espacio en el que los estudiantes reciben teorías.
Ahora son el lugar en el que los jóvenes desarrollan propuestas para poner en práctica sus conocimientos.
En la Unidad Educativa Cardenal Spellman, por ejemplo, 20 estudiantes de segundo y tercero de bachillerato de la especialización Comercio y Administración, crearon la empresa “Kunka”, que significa cuello en quichua.
Esta entidad está compuesta por cinco gerencias: general, marketing, producción, recursos humanos y financiera.
La gerente de producción, Tannia Cabezas, de 17 años, explica que el producto que elaboran es innovador y ecológico. Se trata de los cuellos bufandas.
Estos son realizados artesanalmente y para su confección utilizan materiales biodegradables como lana natural, botones de coco, hilo y agujas.
Su meta es producir 600 unidades a la semana.
En este trabajo las chicas destinan una hora diaria, en horario extracurricular, de esta manera no afecta sus estudios académicos.
Maritza Rolon, gerente de marketing, manifiesta que su departamento se enfoca en la publicidad y venta de los cuellos bufandas.
“Para esto desarrollaremos una fuerte campaña de promoción en medios de comunicación”, dice. Y añade que “el target primario de nuestro producto es para personas de ambos sexos, de entre 11 y 22 años”.