Ayudar a los demás da las mayores satisfacciones
El año pasado, Jim Rosenthal, renunció a una carrera de 20 años para
convertirse en sacerdote.
Hacerlo significó una reducción salarial del 70%. Y como sacerdote novato,
Rosenthal tuvo que empezar desde el primer escalón. A pesar de esto, él
ama su nuevo trabajo en Londres.
“Cuando camino por la calle, mucha gente me ignora y una vez un hombre
hasta me escupió, pero usualmente doy una buena imagen y la gente me pide
la bendición”, explica Rosenthal.
“Trato de ser un agente de buena voluntad, y como sacerdote tu tienes la
oportunidad de comunicarte mucho mejor”, dice.
Rosenthal no es el único sacerdote entusiasta. De acuerdo con la
Universidad de Chicago sobre cómo se siente la gente en sus lugares de
trabajo, el clérigo tiene el mayor porcentaje de satisfacción.
Nadim Nassar tenía tantos deseos de ser sacerdote que desafió la guerra
civil del Líbano para poder estudiar teología. “Yo quería contribuir a la
sociedad, aunque fuera con una sola gota para evitar todo el derrame de
sangre que he vivido”, dice Nassar, quien ahora es sacerdote en
Inglaterra.
“Quiero decirle a la gente que ame a sus enemigos, para mí ser un
sacerdote es un honor”, dice.
Recientemente una mujer abordó a Nassar en el subterráneo, diciéndole que
ella no era religiosa pero que una vez entró a una iglesia y lo oyó
predicar. “Ella me dijo que escucharme le cambió la vida, con estos
encuentros me doy cuenta que mi vida no es en vano”, recalca Nassar.
Richard Reid, de 31 años, dejó su confortable vida como ingeniero de
“Nickelodeon” para convertirse en un bombero en Londres.
“Llego a apagar incendios, tengo que ir a las escuelas y hablar acerca de
los talleres de seguridad contra incendios e incentivar a los hombres a
educarse”, dice Reid. “¿Qué más puede puedo pedir? Lo único en lo que
puedo pensar es que los bomberos merecen ser mejor pagados”, comenta..
Los sacerdotes también apagamos incendios aunque en ámbitos diferentes.
“Y como los bomberos, nosotros también salvamos vidas”, dice Rosenthal.
Aló... Tom Smith, experto en satisfacción laboral:
Qué gente ama sus trabajos?
La gente que está relacionada con la ayuda a los demás. La gente que
tiene autonomía en sus trabajos es mucho más feliz. Pero ayudar a otros
es un factor desicivo. Esa es la razón por la que los abogados y los
contadores no están en un rango alto.
¿Más dinero hace a la gente más feliz?
No, por ejemplo aunque los doctores ganen más, no son tan felices como
las enfermeras o los terapeutas físicos.
Trabajos felices:
El clérigo tiene el primer lugar con el 87.2 %, incluyen sacerdotes y
rabinos como los más felices con su labor.
El segundo puesto lo ocupan los bomberos con el 80,1%.
Entre los profesionales que aman sus trabajos también están los terapistas
físicos, de los cuales un 78,1% están felices con lo que hacen.
Los compositores también tienen un alto porcentaje de satisfacción
marcando el 74,2%. Los maestros de educación especial tienen el 70,1%
mientras que los pintores y escultores el 67,3%.
Pregunta del día:
¿Qué te hace feliz?
Julie Even, 28 años.
Muchas cosas me hacen feliz. El amor, vino amigos, familia y buena
comida, eso en general.
Michaela Deitrich, 18 años.
Comer chocolates me hace feliz. En un nivel más serio la felicidad es
pasar con mi familia y mis amigos.
Tess Mahomy, 19 años.
Hacer cualquier cosa que a otra gente le parece ridículo, salir de lo
ordinario.
David Weatherhead.
Mi trabajo me hace feliz. Diseño los edificios para la investigación
sobre el cáncer y para educación.
Por
apaez
el 2 Febrero, 2010 en
Mundo.
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