El estadounidense Marc Gonsalves le cuenta a Metro cómo se encuentra hoy, tras años de cautiverio.
Los norteamericanos Tom Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell permanecieron cautivos en las selvas colombianas durante 5 años y medio. Los tres cayeron en manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) luego que su avión sufriera un accidente.
Ellos fueron rescatados en julio de 2008 junto con la política local Ingrid Betancourt, quien también era una de las rehenes.
Gonsalves, autor del libro “Fuera del cautiverio”, habló con Metro.
¿Cómo estás ahora?
Bien. Estoy feliz de estar libre, pero decepcionado porque mis amigos aún están retenidos en la selva. Las Farc pierden terreno cada día, pero en la jungla colombiana hay muchos lugares para esconderse.
¿Qué fue lo que más te sorprendió cuando regresaste a casa?
Lo mucho que mis hijos habían crecido. Mi hija de 15 años ya se veía como una mujer. Mis dos niños ya se habían convertido en hombres. En las calles, yo estaba muy impresionado por los teléfonos celulares. Cinco años atrás esos aparatos eran enormes y solo te servían para hablar. Ahora puedes hacer lo que quieras con ellos.
¿Cómo recuperaste tu anterior vida luego de cinco años y medio?
No lo hice. Mi vida fue destruida por las Farc. Estaba casado y vivía con mi esposa y tres hijos en Florida. Poco después de mi rescate me divorcié y me mudé al norte de los EEUU. Inmediatamente después que llegué a casa me uní a un proyecto de reintegración con Keith y Tom, para acostumbrarnos al hecho de ser libres. La primera noche dormimos todos juntos en el cuarto del hospital y solo dos días después fue que pudimos dormir en habitaciones separadas.
¿Mantienes contacto con otros ex rehenes?
Por supuesto. El contacto con ellos es muy especial. Todos están bien. Ingrid Betancourt es una persona muy especial para mí y hablamos con frecuencia. Hay pocas personas en el mundo con las que puedo conversar sin tener que explicarlo todo. Eso es lindo.
Hay historias negativas sobre el carácter de Betancourt en el campo de las Farc. ¿Cómo se siente ella al respecto?
Pienso que Ingrid está bien. Antes que la secuestraran era una política y estaba acostumbrada a ser criticada públicamente. Tienes que ser insensible. Cada quien puede tener su opinión, esa es la belleza de la libertad. Mi opinión sobre ella es diferente a la de Keith y Tom. Yo era amigo de ella en la selva. Al principio no fue así, pero cuando la llegué a conocer mejor nos hicimos muy cercanos. Estoy al tanto de todas las críticas pero no estoy de acuerdo con ellas.
Ingrid era una rehén, así que no veo el porqué atacar a una víctima de una organización terrorista como las Farc. Vimos la muerte cada día, no sabíamos cuándo iban a venir y dispararnos. Pero Ingrid es una mujer fuerte. Estará bien.
¿Qué querían las Farc de ustedes?
Querían hacer un intercambio por elementos de las Farc que estaban en prisión. Parece simple, pero ellos también querían una zona desmilitarizada para realizar el intercambio. De eso se trataba todo en realidad. En la presidencia de Andrés Pastrana ellos tenían esa zona. Ellos harán lo mismo que hicieron en ese entonces: mantener a los rehenes cautivos el tiempo que necesiten. Es una locura asumir que las Farc los liberen a todos.
Paul Baldwin
Metro Estocolmo