Hay alerta por más amenazas

togo valeEn marzo  de 2009 el mundo deportivo se vio inmiscuido en asuntos y políticos y de terroristas, cuando seis jugadores de cricket de Sri Lanka fueron abaleados por un grupo guerrillero de Pakistán. Por suerte solo fueron heridos, pero quedó claro que de alguna forma para la mirada de los insurgentes los deportistas son un blanco para hacer sentir su presencia.

El fin de semana ocurrió un nuevo hecho de este tipo. La selección de fútbol de Togo fue ametrallada en Angola a pocas horas del inicio de la Copa Africana de Naciones. Como resultado, dos personas de la delegación fueron asesinadas y otras resultaron heridas, entre ellas tres jugadores.

El Frente Para la Liberación del Enclave de Cabinda se hizo responsable del atentado y  Rodrigues Mingas, miembro de este grupo aseguró que los ataques continuarán con nuevas acciones violentas porque el máximo dirigente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Issa Hayatou, decidió mantener en la zona de los separatistas  siete partidos del torneo internacional.

“Esto va a continuar, porque la nación está en guerra, porque Hayatou persiste” dijo Mingas en su exilio en Francia.

De su lado, el primer ministro de Togo, Gilbert Houngbo, reiteró que el equipo  nacional debe abandonar la Copa en Angola. “Si en la ceremonia de apertura de la Copa Africana, un equipo o cualquier persona se presenta bajo el estandarte de Togo, será una  falsa representación. El equipo debe volver hoy (ayer)”, dijo Houngbo.

Cuando hay la expectativa de la actitud que tomarán los futbolistas de Togo frente al hecho, uno de ellos, Moustapha Salifou, recordó el momento del atentado: “Cruzamos la frontera con Angola y 15 minutos después fuimos atacados. Con Emmanuel (Adebayor) no tiramos al suelo y sentimos como las balas pasaban sobre nosotros. Fue horrible, todo el mundo se puso a llorar. Yo también no pude controlarme y solté las lágrimas”. AGENCIAS

La seguridad les salvó la vida

Moustapha Salifou, quien también juega como centrocampistas en el Aston Villa de Inglaterra, aseguró que gracias a los 10 hombres de seguridad que los acompañaban hoy están vivos para contar la historia. “La seguridad respondió el fuego y fue un infierno por más de 30 minutos. Podía escuchar cómo las balas pasaban a mi lado. Fue como en una película. Un compañero que iba sentado delante de mí se llevó dos disparos en la espalda.  Fue el portero Obilale, uno de mis mejores amigos. Por suerte está vivo”, relató.

Por el 10 enero, 2010 en Deportes. Puedes dejar una respuesta o enlazarnos desde tu sitio web

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