En san roque, hace mucho tiempo ya, los niños de la jorga se reunían para ver cuál era el más macho y el más veloz. Jorgito y su hermano Marco, un par de guambras del barrio, eran los más entusiastas a la hora de organizar la prueba que serviría para ver cuál mismo era el mejor.
“Desde la entrada del cementerio de San Diego salían los coches, bajaban por la Imbabura (que era empedrada así que íbamos dando saltos), se llegaba hasta la plazoleta La Victoria donde se daba la vuelta para llegar hasta la 24 de Mayo y García Moreno, donde se acababa”, dice don Marco Aguilar Veintimilla recordando lo que para él y su hermano Jorge, fallecido en septiembre, fue el inicio de una pasión que terminó convertida en parte importante de las fiestas de la ciudad: la carrera de coches de madera.
En 1973 fue la primera
Jorge Aguilar fue un enamorado de Quito por eso desde la radio (ya que también fue radiodifusor) propició varios eventos para celebrar a la ciudad.
“En el 73 organizamos la primera competencia de coches desde el hotel Quito hasta la 6 de Diciembre. Hubo unos 40 participantes. Fue tal el éxito que al año siguiente repetimos, pero buscando otras calles como Las Casas o la Río de Janeiro, calles empinadas que servían para que los participantes bajen a toda velocidad”, rememora Marco antes de agregar que desde hace 20 años, la idea de su hermano se convirtió en parte oficial, e importante, de la agenda de la festividades quiteñas.
Este año no hubo coches
Por primera vez en 36 años, esta año no se realizó la competencia, lo que ha generado tristeza en mucha gente que al enterarse de la razón de la suspensión (el fallecimiento de don Jorge) ha expresado a su hermano el doble pesar: uno por la pérdida y otro por que sin los cochecitos, la fiesta como que no es completa.
“Pero el próximo año espero retomar esta actividad porque Jorge de seguro, desde el cielo, querrá ver que, pese a su ausencia, los coches siguen corriendo”.