Londres 2012: 250 000 condones para la villa olímpica
Hope solo destapó en ESPN el desenfreno sexual de los atletas
El sexo está tan presente que Durex regalará 150 mil condones además de los que pondrá la villa olímpica. Las revelaciones incluyen escenas de licor y noches tórridas
“Lo que pasa en la Villa Olímpica se queda en la Villa Olímpica”, es el segundo lema de los Juegos, según el nadador Summer Sanders, ganador de dos medallas de oro. Pues bien, esta semana, la más popular de las integrantes del equipo de fútbol femenino de Estados Unidos, la portera Hope Solo, traicionó esa consigna. En una entrevista para ESPN retrató la vida de los atletas durante las Olimpiadas como una fiesta sexual ininterrumpida.
La idea de un recinto silencioso cuyos inquilinos se encuentran 100% dedicados a la concentración mental, la introspección y el entrenamiento físico no puede ser más alejada de la realidad. Según Solo, más del 70% de los atletas está de fiesta todo el tiempo. “He visto sexo -dijo la futbolista- hasta entre los matorrales”.
Ella también participa, claro. Y todo su equipo. Ante un sorprendido periodista de ESPN, la deportista contó los pormenores de la noche de celebración que siguió a la conquista del oro olímpico en Beijing.
La historia está aderezada con litros de alcohol, involucra a varias celebridades que se encontraban de visita en la capital china (el actor Vince Vaughm, el comediante Steve Byrne…) e incluye los detalles del operativo para burlar la vigilancia de los guardias e introducir ilegalmente a los invitados a la villa. “Empezamos a hablar con los guardias y a enseñarles nuestras medallas de oro. Nos prestaron atención, y así pudimos meter a un grupo sin credenciales, lo cual es totalmente inaudito”.
Y eso no es todo: “Cuando terminamos la fiesta, nos quitamos nuestros lindos vestidos de noche y volvimos a nuestros trajes deportivos. A las 07:00, sin haber dormido y todavía borrachas, acudimos a una entrevista que teníamos programada en el Today Show. No es necesario decir que parecía el infierno”.
Un grupo de mujeres ebrias compareciendo a la televisión en estado catatónico luego de una noche de desenfreno alcohólico y sexual… no es precisamente la idea que los estadounidenses se hacen de sus glorias olímpicas.
Hogar de más de 10 mil atletas, la Villa Olímpica es un club exclusivo donde todos los socios son jóvenes, fuertes, saludables, y tienen hermosos cuerpos. Para llegar ahí, han entrenado con la intensidad de un soldado (y bajo la misma férrea vigilancia) durante años. Sin periodistas impertinentes ni padres sobreprotectores, con el exceso de energía que les genera una dieta de entrenamiento de nueve mil calorías diarias y en un ambiente que muchos atletas identifican con el de un campamento vacacional, no es extraño que ocurran cosas como las que narra Hope Solo. Hay otros testimonios que van en el mismo sentido. El equipo francés de balonmano haciendo striptease sobre las mesas del comedor, en Atlanta; las corredoras de la posta 4 x 100 de algún país escandinavo acudiendo a las orgías en el alojamiento del tirador estadounidense Josh Lakatos en Sídney; la socialización extrema entre judocas y gimnastas que compartieron un mismo coliseo de entrenamiento en Beijing… A ESPN le bastó una revisión de sus archivos para ilustrar con decenas de ejemplos la narración de Solo. Según la cadena, hasta 100 mil preservativos se consumieron en las anteriores olimpiadas. Esta realidad se hizo evidente en los juegos de Barcelona 92. Pocas historias se filtraron en ese momento. En Sídney, los 70 mil condones no fueron suficientes y se compraron 20 mil más.
Ahora, además de los condones que habrá en la Villa Olímpica, la empresa Durex ha hecho saber que distribuirá unos 150 mil profilácticos a los 16 mil atletas que se reunirán en la Villa durante los Juegos Olímpicos de Londres. La misma empresa entregó 100 mil condones en los Juegos de Invierno de Vancouver, en 2010, a cerca de 7 000 deportistas. Ir a una competencia de ese nivel, obtener una medalla de oro y tener relaciones hasta con atletas que no hablan su idioma es una realidad para los deportistas olímpicos. Es una respuesta a la soledad en que los hunde el deporte de alta competición y la esperanza de encontrar una pareja que comparta su estilo de vida. HOY

1 comentario
Esta deportista olímpica americana merece mi respeto por atreverse a decir las cosas como son.La mayoría de los deportistas no son más que una pandilla de golfos,encima de dopados.¿A que van,a competir o a tener sexo?¿10 condones de media por deportista en 2 semanas¿¿Que pasa,que lo hacen 1 vez al día estando en competición? ¿Les quedarán fuerzas para las pruebas o es que se doparán aún más? Que muchas sustancias dopantes desaparecen de la sangre tras un tiempo…por eso solo pillan a unos pocos…
Patéticos.