El investigador francés Georges Lomné cree “totalmente verosímil” que la momia de Atahualpa “haya transitado o quedado un tiempo en ese santuario”, en alusión a las ruinas en Sigchos.
En los ritos funerarios incas se hacía una momia (mallqui) a la que se veneraba como si estuviera viva. Incluso le daban comida.