Un incendio en una cárcel hondureña causó la muerte de por lo menos 300 presos, muchos de los cuales quedaron atrapados en sus celdas y fueron envueltos por las llamas mientras pedían ayuda a gritos, informaron autoridades ayer.
El siniestro se registró el martes por la noche en Comayagua, ciudad a unos 140 kilómetros al norte de Tegucigalpa.
“De acuerdo a nuestras investigaciones, un reo habría causado el incendio al quemar su colchón. Algunos de sus compañeros de celda dijeron que él grito ‘aquí nos moriremos todos’ y en cinco minutos todo ardió”, dijo el director nacional del sistema penitenciario, Danilo Orellana.
Se desconocen los motivos del prisionero para actuar de esa manera. La versión fue confirmada por Leonel Silva, jefe de los bomberos de Comayagua.
El vocero de los bomberos de Comayagua, Josué García, calificó de “dantescas” las escenas que observó en el lugar cuando participó en las labores para extinguir el fuego. Relató que muchos reclusos perecieron en medio de la desesperación al no poder salir de sus celdas.
“Lamentablemente no pudimos sacarlos a los reos por no tener las llaves a mano y no hallar al guardia que las portaba”, añadió.
El ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla anunció que el gobierno adoptará medidas para mejorar los centros penitenciarios del país. En julio de 2010, el presidente Porfirio Lobo declaró un estado de emergencia en nueve de las 24 prisiones de Honduras. AP
Datos
Un equipo de médicos de la fiscalía se ha trasladado a Comayagua a realizar las tareas de identificación.
Hasta ayer sumaban 21 los hospitalizados con heridas graves.
Unas 1.000 personas, familiares de los reos, trataron de romper los candados de los portones de la prisión para ver a sus familiares pero la policía lo impidió dispersando a la multitud con gases lacrimógenos.