Uno de los recursos más interesantes para condimentar la vida sexual es “fantasear”, y más que nada, compartir en pareja.
Así lo explica la psicóloga clínica Perla de la Rosa, quien enfatiza que “las fantasías sexuales pueden ser un recurso muy enriquecedor para la pareja, ya que permite salir de la rutina y explorar cosas nuevas y placenteras”.
Sin embargo, comenta que “hay personas que se angustian con el hecho de fantasear y se sienten culpables por excitarse con situaciones que su propia moral no acepta”, no sin antes añadir que “eso es lo maravilloso de las fantasías, que no necesariamente tienen que llevarse a cabo tal cual”, y por ello la aventura de fantasear nunca acaba.
Añade que lo positivo de las fantasías sexuales es que “generalmente tienden a completar una necesidad insatisfecha, cuando ésta se logra, ya no se necesita de esa fantasía en particular”. Además, se utilizan para hacer con la mente lo que no se haría con el cuerpo.
Por otra parte, cuenta que “hay quienes fantasean estando solos, y en su autoestimulación se sienten acompañados”, algo que en determinado momento “puede ser parte de la estrategia de superación de problemas”, ya que suelen ser un antídoto contra la rutina sexual.
Y aunque suelen ser beneficiosas para la vida íntima, de la Rosa considera que existe una parte negativa con respecto a las fantasías sexuales, ya que las personas con baja autoestima en lo referente a su atractivo, tienen dificultades para imaginarse deseadas por alguien. “Sus imágenes pueden estar cargadas de situaciones de fracaso o ridículo y acompañadas de ansiedad”, por ello, “si las fantasías se vuelven excluyentes y el individuo solo se conecta con lo sexual a través de ellas, habrá que estudiar el caso para saber dónde está el bloqueo que no deja pasar a la acción”, ya que la fantasía también puede usarse como un mecanismo de defensa.nte para poder luego llevarlos a la realidad”.
Perla de la Rosa, lic_perla@psipre.com